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EGM.
marzo 2018 /
Publicación semestral. ISSN:1988-3927. Número 22, marzo 2018.

Implantación del modelo Abierto por obras en la provincia de Jaén: el caso de la Iglesia de San Lorenzo, Úbeda (Jaén)

José Manuel Almansa Moreno

Implantación del modelo Abierto por obras en la provincia de Jaén: el caso de la Iglesia de San Lorenzo, Úbeda (Jaén)

 

José Manuel Almansa Moreno1

 

Resumen. Suprimida como parroquia en el siglo XIX y saqueada durante la Guerra Civil Española de 1936, la antigua iglesia parroquial de San Lorenzo de Úbeda (Jaén) inició un imparable proceso de deterioro que amenazó incluso con arruinar totalmente la fábrica. Gracias a la intervención privada de la Fundación Huerta de San Antonio, dicha decadencia se ha frenado y se han iniciado tareas de consolidación del templo. Como elemento clave en el proceso de recuperación del inmueble cabría citar la implantación del modelo Abierto por obras, que ha supuesto la revitalización del entorno desde varios puntos de vista (especialmente el cultural, sin olvidar el ámbito educativo, el turístico o incluso el económico). De este modo, la antigua iglesia de San Lorenzo se ha convertido en un referente en la provincia de Jaén en cuanto al modo de aprovechar al máximo los recursos que puede ofrecer nuestro rico patrimonio histórico-artístico. 

Palabras clave: patrimonio, restauración, arquitectura religiosa, Úbeda (Jaén)

Abstract. Suppressed as a parish in the 19th Century and plundered during the Spanish Civil War in 1936, the Church of Saint Lawrence of Úbeda (Jaén) started an unstoppable process of deterioration which threatened even with completely ruin of the factory. Thanks to the intervention of the private foundation Huerta de San Antonio it has stopped that deterioration, and getting started the recovering of the temple. As key element in the process of recovery of the building might quote the implementation of the model 'Open by restoration’, that has revitalized the surrounding from several points of view (especially the cultural, without forget the educational field, the tourist or even the economic). In this way, the old parish Church of Saint Lawrence has become a reference in the province of Jaen how take advantage of resources that can offer our rich historical and artistic heritage.

Keywords: heritage, restauration, religious architecture, Úbeda (Jaén)

 

Introducción

A pesar de parecer un equívoco, el sugerente lema Abierto por obras esconde una concepción de acometer la restauración de un edificio reconocida por su carácter sugestivo, sorprendente, entusiasta y novedoso2. 

Este programa surgió a raíz del proceso de recuperación de la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz (Álava), que pasó de ser un edificio en ruinas a un importante foco de atracción turística. De este modo, se logró la implicación activa de la sociedad en esta labor, haciéndola directamente partícipe de dicha recuperación de los monumentos, y contribuyendo a afianzar la conservación preventiva y continuada de los mismos. En este proyecto iría implícito el desarrollo de actividades culturales y turísticas destinadas a su puesta en valor.

Tomando como ejemplo este modelo surgirían numerosos casos por todo el territorio nacional, entre los cuales cabría citar los llevados a cabo en la Catedral de Santiago de Compostela o en la de León, la Basílica del Divino Salvador de Sevilla, el Colegio de San Gregorio de Valladolid, el Castillo de Buitrago, entre otros. En la provincia de Jaén, este proyecto no se había realizado anteriormente, aplicándose por primera vez en el proceso de recuperación de la antigua iglesia parroquial de San Lorenzo de Úbeda [Figs. 0 y 1], templo abandonado durante décadas y que se encontraba en avanzado estado de ruina. 

 

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Figura 0. Úbeda desde la espadaña de la iglesia de San Lorenzo. Fuente: Marcelo Góngora. 

 

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Figura 1. Iglesia de San Lorenzo. Exterior e interior. Fuente: Marcelo Góngora.

 

A continuación describiremos brevemente la evolución histórica de este inmueble, en especial desde su supresión como parroquia y el inicio de su decadencia, para analizar con posterioridad el proceso de recuperación e intervención que se está llevando a cabo en los últimos años vinculado al citado programa Abierto por obras.

 

1. La Iglesia de San Lorenzo de Úbeda: de la supresión y ruina a la recuperación 

Ubicada en la periferia del recinto amurallado de Úbeda, el templo de San Lorenzo o San Llorente condensa en su fábrica constructiva gran parte de la historia de la ciudad. En su origen se trataba de una modesta iglesia de época bajomedieval, edificada junto a la muralla, que sufriría numerosas transformaciones a lo largo de la historia, especialmente durante el Renacimiento y el Barroco, épocas en la que se definiría en gran medida su imagen actual3 [Fig. 2]. 

 

C:\Users\Rubén\AppData\Local\Microsoft\Windows\INetCache\Content.Word\Figura-2.jpgFigura 2. Evolución histórica de la iglesia de San Lorenzo. Fuente: elaboración propia.

 

La antigua iglesia parroquial es el corazón de uno de los barrios más tradicionales de la ciudad de Úbeda, cuyo rico pasado histórico se manifiesta en la traza irregular de sus calles y en la antigüedad de sus construcciones. A pesar de la existencia de casonas y palacios erigidos por algunos miembros de la nobleza local asentada en la ciudad durante la Baja Edad Media y el Renacimiento (como serían la Casa de las Torres, el Palacio de los Medinilla, la Casa de los Medina, etc.), así como la presencia de diversas fundaciones religiosas (como serían el Hospital de San Antón Abad o el convento de San Francisco), nos encontramos con un barrio humilde, caracterizado por la austeridad y sencillez de su población, la cual en su mayoría se dedicaba a tareas agrícolas y ganaderas, viviendo ajena al bullicio de las nuevas zonas comerciales y de expansión urbana de la ciudad. 

En relación con otras parroquias, la feligresía de la collación de San Lorenzo siempre fue reducida, y ello incluso a pesar de que desde 1740 contaba con la población de la extinta parroquia de San Juan Evangelista, situada en el arrabal colindante. Por tal motivo, en los diversos reajustes de población llevados a cabo durante el siglo XIX se insistiría en que su feligresía quedase agregada a la de otras parroquias cercanas, justificándose por la lejanía del templo y su situación periférica4. 

La orden de supresión de la parroquia se produce en mayo de 1842, sucediéndose a partir de este momento las movilizaciones por parte de los parroquianos para evitar el cierre del templo, justificándose del siguiente modo:

Que por la reunión de Parroquias de la predicha ciudad decretado por S. el Regente del Reyno, se suprime la referida de Sn. Lorenzo, qe. deberá unirse a la de Sn Pedro, qe. aunqe. a larga distancia de aquella, es la mas inmediata respecto a las demás. [...] Los feligreses qe. exponen son sin duda los mas pobres que habitan esta Ciudad, y de aquí la necesidad de verse mal vestidos y peor calzados, motivo pr. el qe. teniendo qe. acudir a la Ygª. Parroquial de Sn. Pedro, a oir misa, y demás divinos oficios, en la qe. no hay duda se reúne el mayor lujo de la Ciudad, pr. hallarse en el centro de ella, será mui posible qe. mucha parte del vecindario qe. expone, pr. su desnudez y mal calzado dejen de llenar el precepto Ecco. de oir misa los días de obligacion. La Yglesia de Sn Lorenzo es el ultimo edificio qe. se halla al mediodía de la ciudad, y en la actualidad es el mejor estado sin necesidad en muchos años de tener qe. repararla5. 

En noviembre de ese mismo año, el alcalde D. José María Orozco apremia para que se ejecute el decreto de supresión de las parroquias, lo cual finalmente se produce el 6 de junio de 1843. A pesar de ello, las campanas continuarían con su repique y los feligreses acudiendo al templo para la misa dominical, haciendo caso omiso a las órdenes impuestas. De hecho incluso se sucederían varios episodios de movilización, el primero de los cuales se realizaría con motivo de la celebración de la fiesta litúrgica de la Cofradía de las Ánimas en el mes de julio; un mes más tarde, coincidiendo con la fiesta del santo titular del templo, se decide suspender la festividad e interrumpir el traslado de su imagen a la iglesia de Santo Domingo con el fin de evitar disturbios6. 

Un año después, los descontentos parroquianos siguen insistiendo en que se abra el templo para el culto y veneración de las reliquias allí conservadas, solicitando autorización al párroco de la iglesia de San Pablo y al alcalde de la ciudad para celebrar misas diarias, fiestas religiosas y jubileos extraordinarios —todo sufragado a su costa— para evitar el cierre7. Las quejas de los feligreses llegarían hasta el gobernador civil, quien aceptaría abrir de nuevo al culto solamente para la celebración de determinados oficios8. 

Esta victoria de los parroquianos sería temporal, pues la ausencia de medios económicos marcaría la posterior evolución del edificio, teniendo un futuro incierto al no plantearse las reformas necesarias para su mantenimiento (algo que no ocurría en relación con la muralla colindante, de la que tenemos algunas referencias sobre mejoras). Prueba de ello es la carta que el 11 de octubre de 1845 remite el fabricano de San Lorenzo D. Salvador Herrera al Obispo de Jaén informando de los escasos recursos disponibles para retejar la cubierta de la iglesia y arreglar el suelo, pidiéndole orientaciones sobre cómo recabar los fondos necesarios para la reparación9. En este sentido, ante la solicitud de algún reparo y debido al continuo mal estado de las arcas municipales, la respuesta de los regidores por lo general era denegar la ayuda económica argumentando que se trataba de un gasto inútil.

En diciembre de 1855 se vuelve a insistir en que el estado de la iglesia era lamentable, proponiéndose incluso su demolición por amenazar ruina: 

Que San Lorenzo por hallarse ruinoso, extramuros de la poblacion, que tal vez sea una necesidad prozeder a su derribo, no solo para evitar peligros, sino porque convendrá hacerlo asi un dia para mejorar el aspecto publico de aquel ángulo de la población10. 

Sin embargo, tan malo no sería el estado de conservación pues sólo un par de meses antes, en mayo de 1855, el Ayuntamiento y el Gobernador Eclesiástico de la Provincia debaten sobre la posibilidad de emplear las iglesias de San Lorenzo y San Millán como hospitales en el caso que la ciudad fuera invadida por el cólera11. Con todo, hemos de agradecer que no se llevara a cabo esta «mejora» para la ornamentación de este espacio urbano; lo que sí se lleva a cabo es el progresivo desvalijamiento del templo, diseminándose la mayor parte de los objetos litúrgicos y sus obras de arte por otras iglesias de la ciudad. 

En los primeros años del siglo XX el templo se encontraba disponible para el culto dominical como ayuda de la parroquia de Santa María, estando atendido por un capellán y abriéndose puntualmente para alguna conmemoración religiosa. Sabemos que por esta época aún se realizaban la procesión del Señor del Consuelo y de la Virgen de la Paz, cuya festividad —al menos hasta la II República— se celebraba el 14 de septiembre con recorrido por las calles del barrio, verbena y fuegos artificiales12. 

El 26 de julio de 1936, festividad de Santa Ana y San Joaquín, la gran mayoría de los templos ubetenses fueron saqueados por hordas incontroladas que destrozaron el rico patrimonio atesorado durante siglos. La iglesia de San Lorenzo no se libraría de la destrucción. El estado en el que se encontraba tras la Guerra Civil es constatado por Miguel Campos Ruiz en el siguiente informe: «San Lorenzo, Santo Domingo de Silos, San Millán e iglesia de San Miguel de los Carmelitas Descalzos, de estos templos no quedan más que sus respectivos edificios, habiendo desaparecido todo lo concerniente a ellos»13.

Tras la contienda, la iglesia se cerró definitivamente al culto. Desde ese momento, el templo pasó a tener numerosas funciones, como así lo relataba Paca La Campanera (quien tenía su vivienda en la antigua sacristía del templo): 

San Lorenzo sirvió el pobre para todo. Entraron evacuados de la parte esa de Montilla, Bujalance y El Carpio y todo eso, luego después los evacuados se fueron. Hubo colectividad de capacheros. Yo que sé las cosas que aquí hubo. Hubo comarcal de trigo, ¡y no había hambre cuando la comarcal estaba aquí metida!14. 

En la década de 1960, D. Diego García Hidalgo, párroco de Santa María, llevaría a cabo una serie de obras de mantenimiento en el templo (demoliéndose las bóvedas de yeso de la nave principal ante el peligro de derrumbe de estas), pasando a utilizarse desde este momento como almacén de altares y retablos, de tronos de las cofradías, de muebles... Igualmente, por estos años el edificio funcionaría como taller de los artistas Ramón y Manuel Cuadra, Marcelo Góngora y Pepe El Mimbrales (de cuyo recuerdo aún quedan algunos bosquejos pintados en la capilla mayor)15. 

En 1989, siendo alcalde D. Arsenio Moreno Mendoza, hay noticias sobre el deseo de crear en Úbeda una Escuela Taller y un Centro de Estudios sobre el Patrimonio Urbano y su Rehabilitación, barajándose para su ubicación las iglesias de Santo Domingo y San Lorenzo16; sin embargo, finalmente la Escuela Taller se dispondría en Santo Domingo, quedando la segunda olvidada de nuevo. 

Hacia los años 90, y ante las largas obras de restauración de la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, la Muy Antigua e Ilustre Cofradía de Jesús Nazareno plantea la reconversión de la iglesia de San Lorenzo en la Capilla de Jesús, asumiendo la cofradía la restauración integral del templo17; no obstante, las gestiones no llegaron a buen puerto ante la falta de entendimiento con el Obispado de Jaén, legítimo dueño del inmueble18. 

En los últimos años del siglo XX surgirían numerosas voces que clamaban por la recuperación de la iglesia de San Lorenzo. Así, por ejemplo, en el informe realizado para la UNESCO con el fin de lograr la Declaración de Úbeda y Baeza como Patrimonio Mundial se proponía incluso su expropiación y adecuación para darle uso cultural al edificio19. 

Un factor clave para la recuperación de este histórico inmueble ha sido el asociacionismo vecinal y la participación ciudadana. Así, en 1999 se crearía la Asociación Cultural «Mirador de San Lorenzo, Úbeda», entidad sin ánimo de lucro regida por y para el mantenimiento de la iglesia de San Lorenzo. Los principales fines de dicha asociación eran promocionar el barrio y los monumentos allí localizados, posibilitar la rehabilitación de la iglesia como espacio público, fomentar la convivencia social y valorar las relaciones humanas. Los recursos económicos de esta asociación se obtendrían a partir de la organización de distintos festejos (como serían las fiestas de San Lorenzo, hogueras de San Antón, Cruz de Mayo, etc.) y entre las acciones llevadas a cabo se encontrarían la limpieza de la iglesia, la poda de parte de la hiedra que invadía la espadaña, así como algunas mejoras puntuales en el interior20. 

Recogiendo su testigo surgiría la Asociación en Defensa de Úbeda Patrimonio de la Humanidad «Plaza Vieja». Uno de sus primeros actos sería una concentración popular llevada a cabo el 12 de diciembre de 2004, integrada por 300 personas aproximadamente, protestando por el deterioro de la ciudad y tomando como ejemplo la Plaza de San Lorenzo; dicha concentración contaría incluso con la presencia del cantautor ubetense Joaquín Sabina, quien leería unos versos arremetiendo contra las obras que se estaban ejecutando en dicha plaza21.

Años más tarde, el 6 de noviembre de 2009, la Asociación Cultural «Caballeros Veinticuatro» colocaría una pancarta en la fachada principal de la iglesia de San Lorenzo dentro de sus proclamas anuales en defensa del patrimonio ubetense, reivindicando una pronta intervención en la techumbre e interior de la misma, solicitando igualmente un acuerdo entre la Administración y el Obispado de Jaén22. 

A pesar de las buenas intenciones de las diferentes asociaciones, el templo permanecería cerrado a cal y canto, sin ningún uso e incrementándose su mal estado de conservación al no realizarse ninguna tarea de mantenimiento; no ocurría lo mismo en la muralla colindante, la cual sería intervenida durante estos años gracias a los fondos económicos del Plan E23. 

En enero de 2010 se denuncian desperfectos en el muro que conforma el huerto-cementerio (situado a los pies del templo), acordonándose la zona. Un mes más tarde, el alcalde D. Marcelino Sánchez Ruiz solicita al área de Urbanismo del Ayuntamiento una valoración técnica del templo y una tasación del mismo, con el fin de conseguir la propiedad de San Lorenzo mediante una permuta con el Obispado de Jaén (calculándose el valor del inmueble en casi 600.000 euros). Sin embargo, el Obispado se negaría a dicho acuerdo, poniendo en conocimiento del consistorio municipal «la voluntad de la Diócesis de realizar las reparaciones más urgentes en el inmueble»24. Poco tiempo después se acometerían diversas labores de restauración, las cuales se centrarían en el retejado de las cubiertas para solucionar el problema de las goteras, en la limpieza y reparación del muro lateral derecho del huerto-cementerio, así como en el patio de acceso a la antigua vivienda de Paca La Campanera, resolviendo una serie de problemas que afectaban a las cubiertas de la casa de un vecino de la iglesia. 

Un elemento definidor de la popular imagen de la iglesia de San Lorenzo era su espadaña cubierta de hiedra, elemento vegetal de gran belleza romántica pero, a la vez, símbolo del abandono del templo (y que había sido plantada por La Campanera hacia 1942). En la intervención efectuada por el Obispado se ordena talar la hiedra de raíz, lo cual haría que esta se secara completamente. Las quejas de los vecinos no se hicieron esperar, y pronto surgirían concentraciones ciudadanas mostrando su desagrado por el estado de abandono del templo y la pérdida de la hiedra, todo lo cual contribuía «a dar una imagen realmente triste del templo, no sólo a los vecinos, sino también a los turistas que se acercan a la plaza, corazón de la Mágina literaria y rincón fundamental de la Úbeda Patrimonio Mundial»25. Este suceso, unido a la falta de la documentación requerida para justificar adecuadamente dicho proyecto, obligaría al consistorio ubetense a paralizar los trabajos en el mes de septiembre de 201026.

Dos años más tarde surgiría la Plataforma Ciudadana «Salvemos San Lorenzo de su total ruina» que pondría en marcha una recogida de firmas reivindicando la activación de los mecanismos necesarios para garantizar el futuro de San Lorenzo, «haciendo ver que los ciudadanos de Úbeda no están dispuestos a quedarse quietos esperando el día en que el edificio no tenga solución o, de tenerla, resulte demasiado costosa y signifique reinventar una iglesia nueva»27. Así, aprovechando las festividades del barrio (10 de agosto de 2012), se celebraría una nueva manifestación reivindicativa denominada Velas por San Lorenzo [Fig. 3]. En la misma, un centenar de personas ataviadas con camisetas amarillas y chapas con el lema «Salvemos San Lorenzo» demostrarían su compromiso y preocupación por el edificio encendiendo un círculo de velas a pie de calle y disponiendo una corona de flores en el templo. De forma paralela se leería un manifiesto expresando la necesidad de activar los mecanismos para garantizar la rehabilitación del edificio y pidiendo al Obispado de Jaén, al Ayuntamiento de Úbeda y a la Junta de Andalucía que asumieran sus responsabilidades para garantizar la correcta conservación del patrimonio histórico-artístico de la ciudad, cumpliendo la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía28. 

 

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Figura 3. Actos reivindicativos «Salvemos San Lorenzo». Fuente: Fundación Huerta de San Antonio.

 

También el escritor y académico ubetense Antonio Muñoz Molina —quien ambienta en el barrio de San Lorenzo algunas de sus novelas como Beatus Ille (1986), El jinete polaco (1991) o El viento de la luna (2006)  escribiría en la prensa nacional solicitando medidas para asegurar la conservación del edificio29.

Mientras se suceden los diversos actos reivindicativos, la ruina del templo seguiría imparable como lo demuestra el derrumbe en la madrugada del miércoles 3 de abril de 2013 de parte de la techumbre de la antigua sacristía, abriéndose un hueco de aproximadamente un metro de longitud, que obligaría al apuntalamiento de varias zonas del edificio30. Pocos días después de conocerse la anterior noticia, se publica un comunicado oficial emitido por el Obispado de Jaén y la Fundación Huerta de San Antonio (conformada por los hermanos D. Nicolás, D. Antonio y D. Manuel Berlanga Martínez) en la que acuerdan «realizar conjuntamente las intervenciones urgentes» que necesitase el templo, una vez que se dispusieran de «los informes técnicos necesarios que detallen y cuantifiquen los trabajos para salvar del riesgo de ruina arquitectónica el edificio y asegurar su consolidación estructural». Con la firma del citado acuerdo (llevado a cabo el 14 de mayo de 2013) se inician las intervenciones básicas para asegurar la estructura del edificio, financiadas entre ambas partes, y cediéndose la iglesia de San Lorenzo como centro cultural y social para la Fundación Huerta de San Antonio por tiempo de cincuenta años, con posibilidad de diez años de prórroga31.

La intervención arquitectónica se inicia el 18 de agosto de 2013 siendo seguida con cierta regularidad por la prensa, que dará noticias sobre el proceso de reconstrucción de las cubiertas, eliminación de la hiedra de la espadaña, los hallazgos llevados a cabo en el templo, montaje y desmontaje de andamios, etc.32. 

Finalmente, el lunes 17 de marzo de 2014 se produce la recepción oficial de las obras, con la visita del Obispo D. Ramón del Hoyo al templo, a partir de la cual se iniciaría la cesión temporal del edificio a la Fundación Huerta de San Antonio33 [Fig. 4]. De este modo se abre un nuevo horizonte para San Lorenzo, la parroquia olvidada.

 

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Figura 4. Recepción oficial de la iglesia. Fuente: Alberto Román.

 

2. San Lorenzo, abierto por obras

Como comentábamos al principio, el modelo Abierto por obras surgió a partir de las intervenciones llevadas a cabo en la Catedral Vieja de Vitoria-Gasteiz (Álava), la cual presentaba graves problemas de sustentación y equilibrio de su estructura, mostrando un cuadro de deformaciones y lesiones de fábrica tan anormalmente profundo que, ante el serio riesgo de colapso de la misma, obligaría a cerrarla al culto y llevar a cabo un concurso público para la adjudicación de su proceso de estudio y restauración34 [Fig. 5].

 

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Figura 5. Abierto por obras de la Catedral de Vitoria y de la Iglesia de San Lorenzo de Úbeda. Fuente: Fundación Huerta de San Antonio.

 

Desde el primer momento de la investigación, y en especial tras el vaciado sistemático de los libros de fábrica, se tuvo la sospecha de que el edificio había padecido graves problemas estructurales —prácticamente de manera crónica— y que las sucesivas obras de consolidación llevadas a cabo en el templo habrían incrementado dichas fallas. Por tal motivo se hizo necesaria la participación de equipos interdisciplinares con el fin de diagnosticar los problemas existentes y consensuar los objetivos tendentes a su solución. Del mismo modo se potenciaría una organización dinámica y flexible para responder ágilmente a los posibles imprevistos que surgieran (como supuso, por ejemplo, la priorización de las investigaciones arqueológicas del subsuelo y la creación de un equipo de geólogos, químicos e ingenieros tras el descubrimiento de importantes asientos diferenciales en las cimentaciones de los pilares).

El eslogan Abierto por obras no fue tan sólo un acierto publicitario, sino también una declaración de principios sobre la responsabilidad social de la investigación científica. Renunciando al conocimiento por el conocimiento, pronto se dio prioridad al compromiso surgido del contexto de aplicación: un «contrato social» que fue modificando y ampliando los objetivos iniciales, lo cual exigía flexibilidad (con una adecuación casi diaria del discurso y recorridos a las circunstancias específicas de las obras de restauración), y que requería de la presencia de nuevos actores (gestores, guías turísticos, especialistas en comunicación...)35. 

A imitación de la Catedral de Vitoria, la Fundación Huerta de San Antonio aplicaría el modelo Abierto por obras en la rehabilitación de la iglesia ubetense, con el fin de dinamizar tanto el edificio como su entorno (lo cual —obviamente salvando las distancias— nos puede recordar a otros ejemplos como serían el Centro Pompidou de París, el Museo Gugghenheim de Bilbao o el MACBA de Barcelona, convertidos en claros referentes de la revitalización llevada a cabo en estas ciudades en las últimas décadas). Y es que no debemos olvidar que todo lo relacionado con la cultura y la conservación del patrimonio revierte en la economía de la zona, ya sea como consecuencia de la propia restauración en sí o como parte del proceso de difusión y socialización (impuestos, salarios, empleos laborales directos e indirectos, desplazamientos, pernoctaciones, hostelería, congresos, valor de la imagen en términos de publicidad, etc.). Como afirma Agustín Azkárate: 

cuando corrijamos la perversión de nuestro lenguaje cotidiano, que acepta con naturalidad que en infraestructuras viarias se «invierte», mientras en Cultura se «gasta», y demostremos que también la cultura constituye un ámbito en el que merece la pena invertir, habremos dado un paso de gigante hacia el tratamiento sostenible de nuestro Patrimonio36.

Las primeras visitas turísticas a la iglesia de San Lorenzo se realizarían ya antes de iniciar las intervenciones, siendo organizadas por la empresa turística Artificis en agosto de 2013, coincidiendo con las fiestas anuales del barrio. Estas visitas se continúan en la actualidad, siendo gestionadas directamente por la Fundación Huerta de San Antonio, tratándose de un recurso económico para sustentar parte de sus gastos y convirtiéndose además en un nuevo atractivo turístico para la ciudad37 [Fig. 6]. 

 

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Figura 6. Participantes en las visitas turísticas del programa Abierto por obras. Fuente: Fundación Huerta de San Antonio.

 

2.1. La rehabilitación arquitectónica del edificio

La primera fase del proyecto de rehabilitación estructural urgente llevada a cabo en el templo fue proyectada por el arquitecto D. José María Martos Leiva y ejecutada por la empresa Sobaherfe entre 2013 y 2014. El proceso fue documentado gráficamente en todas sus fases, gracias a lo cual podemos saber más sobre el estado en que se encontraba el templo, así como sobre el resultado final.

Gran parte de la actuación afectaría a las cubiertas, demoliéndose la techumbre a dos aguas de la nave y construyéndose otra nueva. Debido al mal estado en que se encontraba, apenas se pudieron aprovechar elementos (a excepción de algunas tejas, que fueron reutilizadas en la nueva cubierta); de hecho se intentaría salvar los escasos restos de bóvedas de cañón que aún se conservaban en la zona del coro aunque sin éxito. Destacada por su espectacularidad fue la intervención llevada a cabo en la cubierta de la capilla mayor, pues la primitiva estructura del tejado —prácticamente sostenida por la cúpula de yeso— fue desmontada y sustituida por una nueva techumbre de madera en el mismo día38 [Fig. 7]. 

 

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Figura 7. Obras de reconstrucción de la cubierta de la iglesia de San Lorenzo. Fuente: Marcelo Góngora.

 

Junto a las citadas cubiertas, también se procedería a la completa eliminación de la hiedra seca y a la reconstrucción de gran parte de la pared y la cubierta de la antigua sacristía. Durante la fase de picado de muros y desmonte de techumbres se localizarían restos del primitivo ábside así como de la torre campanario original, apareciendo también numerosos elementos ornamentales ocultos en los paramentos del templo (relieves escultóricos, fragmentos de pintura mural, vigas de madera, etc.) que ayudaron a comprender mejor la evolución histórica del edificio39. 

Al igual que en el caso de Vitoria, dentro del proceso de recuperación del inmueble fueron fundamentales las investigaciones históricas y arqueológicas llevadas a cabo de forma paralela a la propia intervención arquitectónica. Frente a lo que ocurre con otros edificios de la ciudad, de esta iglesia existían pocas referencias bibliográficas y documentales, en parte debido a su propia circunstancia histórica. Si bien el proyecto arquitectónico se acompañaba de una breve memoria histórico-artística (firmada por el historiador del arte D. Blas Molina Reyes), los numerosos descubrimientos que se fueron sucediendo harían necesaria la participación de otros especialistas para arrojar luz sobre el inmueble. Para ello se integraría en el equipo de trabajo a otro historiador del arte (D. José Manuel Almansa) y a una arqueóloga (Dª. Encarnación Gómez de Toro), quienes sacarían a la luz nuevos datos sobre la historia del templo, cada uno desde su disciplina pero siempre de forma interrelacionada, asesorando del mismo modo a la Fundación Huerta de San Antonio en algunas de las intervenciones que se habrían de desarrollar. 

Consolidada la fábrica, y tras la cesión del edificio por parte del Obispado de Jaén, no cesarían las intervenciones en el templo (muchas de las cuales se desarrollarían de forma paralela a las excavaciones arqueológicas y a los estudios históricos). Entre otras se procedería a poner en valor algunos de los elementos descubiertos durante la reconstrucción de la techumbre (como serían el ábside o el espacio torreado de la antesacristía), llevándose a cabo asimismo la apertura de las ventanas de la nave principal del templo —cegadas con baldosas de terracota procedentes del primitivo suelo—, sustituyéndolas por otras acristaladas con el fin de mejorar la iluminación y las condiciones climáticas del templo. Del mismo modo se actuaría con la puerta cegada situada a los pies del templo (agosto 2015), facilitando un segundo acceso y completando los servicios mínimos de seguridad e higiene que se necesitaban para la asistencia de público de cara a grandes eventos40. 

Desde el primer momento, la Fundación plantea la restauración progresiva del edificio en función de los beneficios económicos obtenidos a partir de las visitas culturales y de los diversos actos celebrados en el mismo. Uno de los primeros espacios rehabilitados sería la sacristía, que pasaría a funcionar como sala de exposiciones y lugar de conciertos, estando proyectada una pequeña biblioteca en la planta superior (contando para ello con los fondos bibliográficos cedidos a tal efecto por el escritor Antonio Muñoz Molina). Del mismo modo, se abriría al público el adarve sobre la muralla —con magníficas vistas al Valle del Guadalquivir—, sirviendo además en los meses estivales como zona de ocio y celebración de variados eventos gastronómicos (San Lorenzo con los cinco sentidos)41. 

En 2017 se iniciarían las tareas destinadas a limpiar y fijar la policromía del alfarje del sotocoro, las cuales serían ejecutadas en varias fases por las restauradoras Dª. Sara Martín de Andrés y Dª. Beatriz Rubio Velasco (empresa ConservarArte) gracias a la financiación de la Fundación Caja Rural de Jaén42.

 

2.2. Abierto por excavaciones

Como ya hemos comentado, tras la consolidación arquitectónica del inmueble y con el deseo de indagar más en su historia, se acometerían una serie de excavaciones dirigidas por la arqueóloga Dª. Encarnación Gómez de Toro. De forma paralela se promovería la actividad Los secretos de San Lorenzo con el fin de difundir dichos hallazgos al público en general mediante visitas guiadas y dirigidas por la propia arqueóloga43 [Figs. 8 y 9].

 

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Figura 8. Los secretos de San Lorenzo. Fuente: Marcelo Góngora. Fundación Huerta de San Antonio.

 

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Figura 9. Los secretos de San Lorenzo. Descubrimientos arqueológicos. Fuente: Marcelo Góngora. Fundación Huerta de San Antonio.

 

En la primera fase de excavaciones se plantearían cinco catas o sondeos en distintos espacios con el fin de obtener información de la secuencia y seriación estratigráfica del edificio. Entre otras cuestiones se pretendía dilucidar si la iglesia era de nueva planta o construida sobre una mezquita anterior, determinar la relación del templo con el recinto amurallado, conocer la planta original del inmueble y distinguir las distintas fases constructivas.

Dos de los sondeos se realizaron en la pared occidental de la sacristía y en la antesacristía, consideradas estas como las zonas más antiguas del templo; un tercer sondeo se llevaría a cabo en el lado oeste del templo, a los pies de la iglesia, con el fin de dilucidar la construcción de la misma; por su parte, el cuarto sondeo —situado en la nave central del templo— pretendería aportar información relativa al proceso constructivo de las capillas laterales; finalmente el quinto planteado al norte, en el muro del Evangelio—, perseguía determinar si allí hubo una capilla anterior a la reestructuración del siglo XVI, o bien se trataba de una primitiva puerta lateral del templo (anterior a la actual portada renacentista)44.

Aparte de descubrir numerosos fragmentos arquitectónicos así como de liberar el ábside y los cimientos de la torre-campanario, los trabajos sacaron a la luz varios enterramientos del recinto religioso (dispuestos bien de forma independiente o agrupados en criptas), siendo los más antiguos aproximadamente de finales del siglo XIII. Igualmente se llegaría hasta los cimientos del edificio, construido directamente sobre la roca, lo cual negaría la tradicional teoría de que la iglesia se habría edificado sobre una mezquita preexistente. Como curiosidad cabría citar la aparición de una gran falla que atraviesa la cimentación y que podría justificar la total reconstrucción de las capillas del lado sur de la iglesia y el recrecido de la muralla colindante durante el Renacimiento ante la amenaza de ruina del edificio.

Los trabajos arqueológicos se complementarían posteriormente con diversos estudios científicos, como serían el informe antropológico de los restos óseos hallados (realizado por D. Enrique J. Estévez Campo y Dª. Claudia López-Morago Rodríguez, doctorandos en Biomedicina de la Universidad de Granada)45 o el estudio del sustrato geológico en donde se asienta la iglesia (efectuado por Dª. Isabel Sánchez Almazo, doctora en Ciencias Geológicas de la Universidad de Granada)46.

Junto a las excavaciones del templo, cabría mencionar las actuaciones efectuadas en la cercana vivienda localizada en el número 11 de la Plaza de San Lorenzo, adquirida por la Fundación Huerta de San Antonio como espacio residencial y de apoyo a las numerosas actividades que se realizan en la antigua iglesia. 

El proyecto de obra planteaba la construcción de unos vestuarios en el patio trasero de la vivienda, pero los resultados de los trabajos arqueológicos efectuados en el verano de 2016 por el equipo formado por D. Cristóbal Pérez Bareas y D. Francisco Torres Torres modificaron el planteamiento inicial. Tras la retirada de los niveles superficiales, se constató la existencia de un lienzo de la muralla así como de pavimento empedrado que se corresponde con una calle de unos dos metros de anchura hacia el interior de la misma y que, a tenor de su trazado, funcionaría como un camino de ronda. Tanto la muralla como esta calle estuvieron en uso en la Edad Moderna, perdiendo más tarde su funcionalidad y su carácter público cuando el espacio es ocupado por otras edificaciones vinculadas con un uso residencial, muy probablemente de carácter privado47.

Todo hace pensar que sería en este lugar en donde se localizaría la desaparecida Puerta de San Lorenzo, uno de los accesos de la muralla ubetense que recibía su nombre de la iglesia homónima a la que estaba adosada. Existente desde época medieval, todo parece indicar que no debió tener una gran función estratégica —a tenor de las pocas referencias existentes—, debiendo de tratarse más de un paso de los hortelanos y campesinos de la cercana collación de San Juan Evangelista o de los Huertos48. En 1855 se ordena su demolición, junto con los cercanos arcos de San Francisco y la Puerta de Granada49, si bien esta orden no se llevaría a cabo inmediatamente (teniendo incluso referencias al arco en 1870, cuando el vecino Luis Esteban solicita «se le conceda para edificar el terreno que colinda por Saliente y Norte con el arco de S. Lorenzo» para su vivienda50). 

El compromiso con el patrimonio histórico y su puesta en valor por parte de la Fundación Huerta de San Antonio permitiría la integración de estos restos arqueológicos en la vivienda, dejándolos visibles y haciendo que puedan ser visitables. Del mismo modo, en el exterior se procedería a la consolidación y restauración de los sillares integrantes de la muralla, manteniendo su aspecto y trazado original. 

 

2.3. Juventud y educación

Uno de los objetivos marcados por la Fundación consiste en apostar claramente por la juventud y la educación, considerados como factor clave para la revitalización del barrio, para lo cual contactaría con diversos centros educativos de la ciudad, abarcando desde los colegios de primaria hasta las instituciones universitarias. 

El primer convenio firmado sería con la cercana Escuela de Artes Casa de las Torres (2014), localizada en la misma plaza de San Lorenzo [Fig. 10]. Gracias a este convenio, tanto el alumnado como el profesorado del centro educativo se implicarían con la Fundación Huerta de San Antonio realizando diversas actividades en torno a la antigua iglesia parroquial. Muestra de ello serían los trabajos dentro del ciclo formativo Proyectos y Dirección de Obras de Decoración, o los ejecutados por el alumnado de Bachillerato Artístico51. 

 

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Figura 10b

Figura 10. Convenios de la Fundación Huerta de San Antonio con la Escuela de Arte Casa de las Torres y el centro asociado UNED-Úbeda. Fuente: Fundación Huerta de San Antonio.

 

En la misma línea se establece otro convenio con las Escuelas Profesionales Sagrada Familia. Así, algunos de los alumnos del Ciclo Formativo de Grado Superior Técnico en Guía, Información y Asistencias Turísticas pudieron realizar sus prácticas atendiendo y explicando el templo a los visitantes. 

También se firmaría un acuerdo de colaboración con el Centro Asociado de la UNED Andrés de Vandelvira de Úbeda (2016), destinado a la promoción académica y cultural en la ciudad, así como la organización de eventos. Entre otros, se han llevado a cabo cursos sobre la figura y obra de los ubetenses Antonio Muñoz Molina y Joaquín Sabina52.

Igualmente, desde 2016 se comienzan a celebrar talleres didácticos destinados a los centros de educación infantil y primaria de la localidad, siendo los primeros en disfrutar de los mismos los alumnos del CEIP Juan Pasquau. Durante los mismos, los niños pudieron conocer más sobre la antigua iglesia a través de diversas actividades y juegos adaptados a su edad, como sería la denominada Buscando las campanas de San Lorenzo [Fig. 11]. 

 

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Figura 11. Niños de los centros de educación infantil y primaria de la ciudad participando en la actividad Las campanas de San Lorenzo. Fuente: Fundación Huerta de San Antonio.

 

Los convenios no solamente se han vinculado con la localidad de Úbeda, sino que también existen otros fuera de ella. En este sentido, el alumnado del Grado de Historia del Arte de la Universidad de Jaén ha realizado diversas actividades prácticas en la iglesia dentro de las asignaturas Conservación y Restauración (2º curso), Gestión y Tutela del Patrimonio Histórico (3º curso) y Técnicas de Investigación en la Historia del Arte (optativa, 3º y 4º curso). Por su parte, los alumnos del Máster Universitario en Estudios Avanzados en Patrimonio Cultural: Historia, Arte y Territorio de la mencionada Universidad han podido realizar visitas prácticas para conocer de primera mano la experiencia del modelo Abierto por obras (en este caso gracias a la asignatura Modelos de Gestión Patrimonial: Difusión y Tutela)53. 

Junto con su vinculación directa con estos centros educativos, desde la Fundación se promueve asimismo estrechar vínculos con otras realidades humanas, llevando a cabo un programa de residencias artísticas [Fig. 12], que sería inaugurado por los artistas togoleses Kossi Assau y Améyovi Homawoo (2-18 febrero 2015) quienes compartirían sus conocimientos y experiencias con artesanos de la zona (trabajo de forja en Tiznajo, grabado en la Escuela de Arte, etc.)54.