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EGM.
septiembre 2014 /
Publicación semestral. ISSN:1988-3927. Número 15, septiembre 2014.

Dos palabras sobre Antonio Cano

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Enrique Nogueras [*]

 

Hace ya 18 años de que Antonio Cano publicó su primer libro. Un libro bella y esmeradamente impreso y encuadernado, bajo los cuidados de Paco Lira, quien dirigía la colección de poesía Beltenegros, que entonces formaba parte de las Ediciones de la Carbonería, un mítico lugar, todavía hoy, de la noche y la cultura sevillanas. Antonio Cano había abandonado Córdoba hacía muy pocos años, para volver a la Sevilla donde había cursado sus estudios, su patria espiritual diría yo, y donde hasta ahora sigue residiendo y trabajando.Pero los poemas de Ejercicios de estilo, que tal es el título de aquel primer libro, o al menos muchos de los poemas, fueron seguramente, o así me gusta pensarlo, escritos durante los años en que Antonio Cano vivió y ejerció su profesión en Córdoba. Ejercicios de estilo fue presentado en su día en Córdoba a no muchos metros de aquí y Córdoba, de algún modo, jugó un papel importante, en la maduración como escritor de este historiador literato y cultísimo que es Antonio Cano; por eso es de justicia, y es un placer y una gran alegría, que nos reunamos aquí hoy, en Córdoba —y en Feria— muchos de sus antiguos compañeros de entonces, para presentar su segundo libro, El secreto y la revelación, junto a algunos amantes de la poesía de ahora, antes incluso de que se haga el próximo viernes en la feria del Libro de Sevilla. Un libro que, por cierto, se ha publicado en Granada, la tercera ciudad andaluza a la que se haya personal y familiarmente vinculado su autor, y donde esperamos presentarlo en septiembre. El amor a estas tres ciudades nos une a muchos de los que estamos aquí, más allá de tópicas rivalidades y rencillas, y es para quien esto escribe un placer y un honor presentar aquí el que, más allá de los azares y arbitrariedades de la fama oficial, pienso que es de lo mejor que se ha publicado en Andalucía en los últimos años.

Ejercicios de Estilo era y es un libro notable por muchos conceptos. Cuando vio la luz su autor tenia ya como suele decirse, «una edad»; no es un libro primerizo a pesar de que, en cierto modo, es una búsqueda, una indagación y una exploración de registros y posibilidades líricas, métricas y estilísticas. No es el libro de una voz que se busca, es el libro de una voz que, ya hecha, busca y rebusca y, dueña de sus posibilidades, juega con diferentes registros y hasta se disfraza. Por encima de esa multiplicidad de registros y entonaciones, que van desde el contrafactum divertido de la «Canción del pirata» a unas depuradas liras de sabor añejo o de limpieza guilleniana, por encima de esa vocación de medirse, casi siempre con éxito, en diferentes ejercicios de métrica o tonalidad, por encima de esas apuestas, digo, es un libro que contiene un buen número de poemas memorables y magníficos, que he releído estos días con verdadero asombro. Gracias a esta lectura, mi vida de Córdoba, aquella edad dorada y terrible, ha vuelto a mí transfigurada.

Publicado dieciocho años después, El secreto y la revelación comparte con Ejercicios de estilo algunos rasgos: la solidez, la cuidadosa arquitectura, la variedad de registros. Gana quizás en amplitud discursiva y rigor meditativo; extensos e intensos poemas de carácter narrativo y reflexivo, pero también descriptivo, en la mejor tradición cernudiana, evocan y rescatan lugares y situaciones y momentos, sin que falten poemas breves y punzantes, a veces cargados de sorpresa, alguna logradísima décima o poemas en prosa de una enigmática hermosura. El humor que no faltaba en Ejercicios de estilo también está presente en este libro, muchas veces ya desde un juego de equívocos irónicos y dobles sentidos que comienza en el título mismo de los poemas.

Dividido en cuatro partes, de las que la primera, sin título, comprende un solo y soberbio poema que lleva el nombre del libro y que en sí mismo resume y anticipa el conjunto: «No, no es distinto el azar de nombrar / —nombres que se nos vienen a los labios / décimas antes de que los pensemos— / del azar de saber, del de existir. […] Todo está aquí en nosotros, no podría / estar en otro sitio. Nos sorprende / el secreto por la revelación». El resto del libro, si no es una glosa a este poema casi puede leerse como su desarrollo. «Rimas de fiebre y otras rimas» agrupa un conjunto de poemas que combinan un distanciamiento irónico y hasta humorístico para ir adquiriendo una progresiva densidad emocional en un postmoderno juego de deslizamientos espaciotemporales en los tres poemas finales de inspiración cinematográfica que van desde la evocación del viejo Cine Magdalena, en una tranquila balada, a la confusión recurrente y circular del espacio y el tiempo, el filme y el poema, el personaje de ficción y el yo poético en «Días de vino y rosas» o «El hombre tranquilo»; así en el primero: «… Jack Lemmon / se acerca a la ventana / en ese bar que él mira / anónimo y muy gris estoy sentado / mientras afuera en blanco y negro llueve / no sé si en Nueva York o aquí, muy lejos.».

A mi juicio, la parte central del libro la constituye la siguiente sección; aunque el título «Geografía e Historia» implica un guiño al lector que enlaza con el regusto irónico de la sección anterior, estamos literalmente ante una serie de lucidos ejercicios de indagación en el espacio y en el tiempo, mejor en una serie de espacios y tiempos concretos, donde se han jugado la identidad y las identidades del poeta, el personaje real y la ficción literaria en que inevitablemente deviene, pero que, de algún modo es una suerte de simulacro de aquel: recordar es rescatar, pero también muchas veces recordar es desvelar, descubrir: «Vuelve ahora, juguete roto / —mordisco a mordisco deshecho como toda memoria, / como tu propia carne un segundo tras otro— / del fondo de una oscura casa abierta de golpe.». Un inciso: querría destacar, aún no lo hecho, el cuidado de estos poemas, la minuciosa depuración de que sin duda han sido objeto, la elegancia formal, el cuidado del léxico, que no rehúye algún termino menos frecuente pero sí toda extravagancia, la pulcritud de la sintaxis y, cosa no siempre habitual, el correctísimo tratamiento de los aspectos métricos y fónicos del poema.

Los poemas de esta sección arrancan de la infancia pero no se limitan a ella, despliegan una topografía y cronología poéticas que va desde «El río del ayer» a la transfiguración de una playa andaluza (probablemente Torre del Mar) en la mítica colonia griega de Mainake en los años setenta o una taberna de Córdoba (o por qué no de cualquier otra ciudad de la Andalucía occidental). Dos poemas extensos de carácter más abstracto y filosófico, el que comparte título con la sección, y «La historia universal de nuestra alma» completan el conjunto. Si en Ejercicios de estilo, la preocupación metatextual surgía directamente ya de la misma estructura y titulo del poemario, aquí, más matizada no ha desaparecido y alcanza, junto a los poemas que cierran la sección segunda, acaso su punto más alto en la citada «La historia universal de nuestra alma», hasta devenir una reflexión sobre el sentido último de la cultura y por tanto de la vida: «Hoy la pantalla fluye en nuestros ojos, / su rostro parpadeante / y su fuego irreal nos iluminan». De lo local a lo universal, el último poema de esta sección, un poema en prosa titulado «Polvo de estrellas» alcanza una dimensión épica y trágica que me ha hecho pensar en ese emblema de la cultura contemporánea que es Blade Runner.

La cuarta parte del libro lleva un título, «De la ventura», cuya ambigüedad es en sí misma esclarecedora. La ventura es la dicha, pero también es el azar, puede ser buena o mala y la fonética sintáctica la convierte en la aventura, desde Chretien de Troyes, el camino (o el destino) al que todos, caballeros o damas in conjointure, somos llamados. Otro inciso, en una época en que tantos «notables» poetas son si no ágrafos si poco aficionados a la lectura (o no se sabe a qué lectura) gratifica leer estos poemas porque también de cada verso en ellos rezuma lo mejor de la tradición de la lírica (y no solo de la lírica) española y occidental. Si Rimbaud escribió par delicatese, Antonio Cano escribe «Por cortesía»: «Y quién, quién nos iba a decir que sería / esta la vida, nuestra vida.». El último poema del libro, que da título a la sección, entabla un dialogo «riasuntivo» y definitivo con el primero, del que en cierto modo es un contrapunto y un contrafactum. Un último inciso: la sobriedad, la mesura, el cuidado en evitar aspavientos y gestualidades o efectos excesivos, la vocación clásica, podíamos decir. Algo que se nota sobre todo en el cierre, tan prudente siempre de casi todos los poemas. Como en el último verso del libro: «Y ella, disponiéndolo todo».

Durante dieciocho años Antonio Cano ha guardado un silencio casi absoluto, aunque no total, lo ha roto ahora con este libro prodigioso, lentamente gestado; lo ha roto tranquilamente, sin gritos y sin aspavientos. Más cerca del susurro o de la confesión y de la duda que de la firmeza de la prédica, pero con seguridad. El mundo de los mejores poemas de Ejercicios de estilo es, me parece, el mismo que el de El secreto y la revelación, solo que por él ha pasado el tiempo siempre devastador. Lo que allí era al cabo celebración aunque elegiaca y distanciada, a veces un tanto somnolienta (¿la somnolencia de una resaca?) es ahora contemplación lúcida, evocación y descubrimiento, rescate y, por qué no, aceptación y conformidad. Acaso también una manera de salvarse. Si algunos versos de Ejercicios de estilo me hacían pensar en la máxima pindárica de que el hombre es sueño de una sombra, algunos poemas de El secreto y la revolución me hacen pensar en Arquíloco: «el azar y el destino lo dan todo a los hombres». Y todo el poemario me parece una glosa soberbia y lograda de aquel verso espléndido con que Robert Desnos encabezó ese soneto de Destinée arbitraire que es quizá el más famoso de sus poemas: «Ô jeunesse, voici que les noces s’achèvent». Para terminar quisiera pedirle algo a Antonio: está bien que se lo tome con calma, pero no hace falta que se tome otros dieciocho años para ofrecernos el siguiente libro.

Muchas gracias.

Notas

[*] Universidad de Granada
Contacto con el autor: enoguerasval@ugr.esEl presente texto se basa en las presentaciones del libro El secreto y la revelación (Granada, El Genio Maligno, 2011) que, en su día, tuvieron lugar en Córdoba (Fundación Bodegas Campos) y Granada (Biblioteca de Andalucía).

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