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EGM.
marzo 2012 /
Publicación semestral. ISSN:1988-3927. Número 10, marzo 2012.

AGUADO, Jesús, LUQUE, Aurora, y MESA TORÉ, José Antonio, selec. (2011): Y habré vivido. Poesía andaluza contemporánea, Málaga: Centro Cultural Generación del 27.

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Juan Carlos Abril [*]

 

Las antologías, ya se sabe, son sin duda alguna los mejores instrumentos que existen para difundir diversas obras de diferentes autores. Aúnan en un solo volumen lo que sería imposible de recopilar en cantidad, esfuerzo y dinero. Posiblemente nadie, ni las mejores bibliotecas públicas, podrá presumir de poseer todos los libros y todos los autores que aquí podemos leer, aglutinando una suma innumerable de material, filtrado por el conocimiento y lectura de los antólogos que, ante todo, han pretendido recoger poemas y poetas, haciendo un recuento y una memoria de sus gustos personales, intentando ahora que queden en la memoria de los lectores. Esa labor previa de lectura y selección es la que de verdad hace que una antología sea un instrumento útil, porque nos dan el trabajo ya digerido. Así, en Y habré vivido. Poesía andaluza contemporánea, se dan cita más de ciento diez poetas, en 542 páginas, a las que se unen dos discos compactos, en uno se cantan poemas y en el otro se recitan textos. Además, hay que tener muy en cuenta el carácter de objeto artístico, de objeto artístico bello, que posee este libro, acorde con las maneras del Centro Cultural Generación del 27, que sabe conjuntar a la perfección diseños vanguardistas con el gusto clásico.

Este libro es sin ambages insuperable. Aunque pueda discutirse la nómina de poetas, pues siempre nos puede faltar o sobrar alguno, el criterio es indiscutible, riguroso y honesto, cosa bastante rara tratándose de antologías, ya que suelen ser el capricho de los antólogos guías para beneficiar o potenciar no sé qué escuelas o tendencias. Es así un catálogo completísimo de todo lo que se hace en Andalucía, de las voces que pertenecen al sur o que se identifican con el sur, que no tienen por qué llevar traje regional ni hablar en dialecto, sesear o cecear, ser hiperbólicos y esgrimir donaire, ejercer como andaluces en definitiva. Los poetas que han realizado esta labor, Jesús Aguado, Aurora Luque y José Antonio Mesa Toré, aparte de ser reconocidos como tales poetas con una obra sólida, mantienen una trayectoria filológica de renombre, y aquí se puede comprobar.

Hay que recordar que en Veinte años de poesía española (1939-1959) y en Un cuarto de siglo de poesía española (1939-1964) José María Castellet no recogía ningún poeta andaluz excepto a José Manuel Caballero Bonald (que, por cierto, es el autor del que hay más textos en este Y habré vivido), y que en Nueve novísimos poetas españoles tampoco había ninguno. Pero como parece que la ley del péndulo muchas veces se cumple en la literatura y en las corrientes, e igual que en la Generación del 27 los andaluces dominaban, en la última La inteligencia y el hacha (Una generación poética del 2000), de 32 poetas Luis Antonio de Villena recogía a 17 andaluces, de los que la mayoría eran, además, cordobeses. En fin, sin querer abundar en los números y la historia, habría que recordar que ciertamente es un lujo el libro que hoy nos ocupa y, que desde Poetas del sur, del hoy poco recordado José Espada, no se había hecho ningún intento en verdad serio de recopilar la voz andaluza en un volumen. Se han planteado intentos parciales, y quizá poco completos, que será mejor no recordar. Aunque habría que preguntarse con rigor qué es eso de la poesía andaluza, más cuando observamos cómo los nacionalismos son tan negativos para cualquier cosa, excepto para conseguir dinero a fuerza de apoyos parlamentarios, y cómo la poesía —y la poesía va con la vida— vive independientemente de fronteras, cuando la frontera andaluza ha sido por necesidad no tener fronteras, ser permeable a influencias, tradiciones diversas, mezcla de culturas.

Como reza en la cita con la que se abre el libro, el título viene del fragmento final del poema «A un poeta futuro», de Luis Cernuda:

Cuando en días venideros, libre el hombre
Del mundo primitivo a que hemos vuelto
De tiniebla y de horror, lleve el destino
Tu mano hacia el volumen donde yazcan
Olvidados mis versos, y lo abras,
Yo sé que sentirás mi voz llegarte,
No de la letra vieja, mas del fondo
Vivo en tu entraña, con un afán sin nombre
Que tú dominarás. Escúchame y comprende.
En sus limbos mi alma quizá recuerde algo,
Y entonces en ti mismo mis sueños y deseos
Tendrán razón al fin, y habré vivido.

Este poema ha sido leído por todas las generaciones recogidas en esta antología, con él todos los poetas se han emocionado, soñando con ser, a su vez, poetas y recoger el testigo del genial Cernuda. Si Luis Cernuda levantara la cabeza y hoy viera la legión de admiradores que tiene, y que ha tenido, él que pensaba que no iba a pasar a la posteridad y que no le estaban tributando los homenajes que se merecía, desde luego que se sorprendería. Y se alegraría.

Poco más nos queda argumentar excepto saludar y celebrar este libro como una iniciativa realmente admirable, una obra que quedará para el futuro y un repertorio necesario para cualquier lector avisado o no que quiera saber de qué va la poesía en Andalucía y, como motor principal de las letras españolas, de España.

[*] Universidad de Granada.

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