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Marzo 2016 /
Publicación semestral. ISSN:1988-3927. Número 18, marzo 2016.

Verbos que expresan actividades humanas y su valor de verba dicendi

Alina-Viorela Prelipcean
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Alina-Viorela Prelipcean1

 

Resumen. La clase de los verbos del decir puede delimitarse frente a otras categorías de verbos por un rasgo pertinente intrínseco, esto es, que se caracterizan por una actualización positiva con respecto al semantema referente al lenguaje articulado. Pero si al estudiar los llamados verba dicendi nos limitaramos solamente a aquellos que presentan este rasgo distintivo, significaría cometer una injusticia contra la riqueza de expresión de las lenguas examinadas en este trabajo (rumano y español) y lo que se debería a que en muchas ocasiones los propios verbos dicendi son reemplazados por verbos de otras esferas de la vida humana, que complementan el significado básico de «comunicación articulada», que adquieren metafóricamente, con nuevos significados léxicos, pragmáticos y gramaticales.

Palabras clave: lingüística, rumano, connotación léxica, verba dicendi, transferencia semántica, significado metafórico

Abstract. Speech verbs can be delimited from other verb categories by a pertinent intrinsic trait, namely that they are characterized by a positive update regarding the semanteme of articulate language. But if while studying the so-called verba dicendi we limited to those verbs that present this distinctive feature, it would mean committing an injustice towards the richness of expression of the studied languages (Romanian vs. Spanish), and this is because, on many occasions, proper speech verbs are replaced by verbs from other spheres of human life, which supplements the basic meaning of «articulated communication» that they acquire metaphorically, with new lexical, pragmatic and grammatical meanings.

Keywords: Linguistics, lexical connotation, Romanian language, speech verbs, semantic transfer, metaphorical meaning

 

Hay una serie de verbos típicos de las actividades profesionales desempeñadas sea en un marco organizado, sea como tareas domésticas en los hogares tradicionales, donde se producían, en su mayoría, los objetos necesarios para la vida cotidiana, destinados a veces al trueque. De este inventario, algunos de los que denominan oficios o actividades realizadas principalmente por mujeres llegan a desarrollar sentidos figurados del área del decir. Los verbos que mejor encajan y se prestan a este enriquecimiento semántico son aquellos que se refieren a las labores en curso, repetitivas y —sobre todo— ruidosas. La tejeduría o la urdimbre, por ejemplo, satisfacen todas las condiciones anteriores, excepto la última, siendo tareas más silenciosas; por lo tanto, los sentidos figurados de estos verbos se van a encontrar en el área de los procesos mentales, y no en la del habla.

Por otro lado, verbos como rum. a melita, a forfeca, a toca, a pisa revisten de una manera más plástica el discurso ininterrumpido de ciertas categorías de mujeres, reconocibles entonces contextualmente como verbos del decir, con el sentido de «a trancani, a da din gura» (esp. chacharear / picotear), sentido sugerido por la cadencia sonora de las actividades denominadas. Los rum. a toca y a pisa / a pisalogi se refieren más bien a la perorata insistente, fatigante, molesta de alguien que suele repetir las mismas cosas una y otra vez o hace las mismas presiones; aparecen a menudo en locuciones como a toca / a pisa pe cineva (la cap) o a-i toca cuiva la ureche, ambas con significados similares al anteriormente mencionado. Con el mismo sentido se utilizan los verbos españoles machacar2 y majar3 «a lovi, a toca», intransitivos en este caso, que pueden significar «a inoportuna, a insista intr-o anumita privinta» (esp. importunar, insistir sobre cierto aspecto). Cabe mencionar también el verbo español moler, «a macina», utilizado coloquialmente con más o menos el mismo sentido. 

Un caso especial es el del verbo español quejar(se) que, sorprendentemente, pasa del ámbito concreto del verbo lat. *quassiāre < quassāre (cassāre), «a lovi in mod repetat, a sparge» (esp. golpear de manera repetida, romper), a un ámbito (relativamente) abstracto, con el significado de «a se plange, a se lamenta, a face o reclamatie» (esp. quejarse, lamentarse, reclamar algo), mostrando de este modo su componente de verbum dicendi.

Los verbos a melita y a forfeca desarrollan, en particular, una componente que sugiere la indiscreción de los hablantes, pasando a ser, en algunos casos, sinónimos de «a barfi pe cineva, a cleveti» (esp. hablar mal de alguien, cotillear, chismear). La lengua española no tiene un verbo perfectamente equivalente que, además de su sentido propio, pueda sugerir de igual manera el matiz de complot, conjura, con el fin de disecar a alguien por medio de la palabra; hay, sin embargo, el verbo cotillear, que puede relacionarse con el ámbito de la sastrería, modistería a través del término cotilla, «corset de dama», del cual proviene.

También del sector de la industria textil, cabe recordar la forma regional del verbo rum. a sucali, con el sentido de «a cicali» (esp. regañar), perteneciendo al mismo campo semántico que los verbos anteriores y sugiriendo la misma idea de actividad duradera. Desde el punto de vista etimológico, este verbo, derivado del substantivo sucala, tiene significado de «unealta casnica folosită pentru a depana pe tevi firele textile la razboiul de tesut manual» (esp. herramienta que se usa en el hogar para envolver encima de los tubos los hilos textiles necesarios para la máquina de zurcir manual).

Dentro de la misma categoría de verbos, podemos incluir el verbo rum. a descoase, con la versión esp. descoser, utilizados para mostrar la manera indiscreta en la que se dan a conocer ciertas informaciones secretas. La expresión española descoser la boca («a deschide gura») refleja muy bien el momento en el cual interviene en una discusión una persona que hasta ese momento no había dicho nada. De igual modo, el sentido figurado del verbo rum. a broda (esp. bordar) enriquece el inventario léxico de los verbos del decir, al hacer referencia a informaciones inventadas por el locutor, cuando quiere detallar algo haciendo uso de su imaginación. Similar, el verbo rum. a inflori (esp. florecer), transitivo, tiene un sentido propio de «a coase flori sau ornamente pe costumele populare» (esp. coser flores o adornos en los trajes populares); en el habla coloquial, con sentido figurado, el sintagma a o inflori se acerca semánticamente a «a broda, a inventa, a exagera» (esp. adornar, inventar, exagerar). 

No podemos pasar por alto el verbo rum. a imbrobodi, específico para el área de la mujeres, con el significado propio de «a-si acoperi capul cu o broboada, basma, marama etc.» (esp. cubrirse la cabeza con una toquilla, con un pañuelo, etc.); como verbo del decir, tiene el significado metafórico de «a pacali pe cineva, prezentandu-i faptele sub o lumina noua si neautentica» (esp. engañar a alguien, exponiéndole los hechos de una manera diferente a la realidad); un significado parecido desde el punto de vista metafórico lo tiene también el verbo rum. a incalta. 

Por lo contrario, el verbo a dezvalui, con sentido etimológico de «a inlatura valul» (esp. echar / bajar el velo), indica la divulgación de un secreto, de un misterio, de informaciones importantes e inasequibles. Con los mismos significados se pueden actualizar los verbos rum. a descoperi y esp. descubrir, cuyos principales conceptos son parecidos a los del verbo analizado con anterioridad.

El verbo a depana, del mismo ámbito de actividades domésticas, con su sentido propio de «a infasura pe un suport firele textile, a face scule, a face ghem» (esp. hacer ovillos de hilos), es utilizado a menudo con diferentes sentidos metafóricos junto a determinantes de varios tipos. De una parte, en el sintagma a depana din gura, significaría «a vorbi mult si repede» (esp. hablar mucho y de prisa). La expresión a lua pe cineva la depanat quiere decir «a certa, a mustra» (esp. «reñir a alguien, echarle la bronca»). Por otro lado, si está acompañado por complementos directos, expresados mediante sustantivos del marco del decir, este verbo sugiere un proceso de comunicación de larga duración, a depana amintiri, ganduri, povesti etc. (esp. recordar o rememorar viejos tiempos, pensamientos, historias, etc.).

Un caso aparte lo representa el verbo transitivo a brodi, utilizado en contextos como «si-ti ado aminte de ocară ce brodesc nebunii până-n sară»4. Uno de los significados etimológicos de este verbo como intransitivo, que dejó de usarse hoy en día, era el de «a se deplasa prin apa, a naviga» (esp. viajar por el agua, navegar). Partiendo de este significado, el verbo ha desarrollado actualmente otros nuevos, como los de «a o nimeri, a o scoate la capat etc.» (esp. acertar, llegar a una solución, a un fin); como verbo del decir, aludiría a «a inventa, a scorni» (esp. inventar, urdir, fingir).

El verbo esp. cortar, al igual que sus equivalentes en rumano, a taia y a reteza, pueden darse con el significado de «a lasa pe cineva fara replica, a refuza dialogul» (esp. dejar a alguien sin réplica, rechazar el diálogo); con un sentido informal parecido, aparece el verbo esp. chafar, al significar en su origen «a strivi (iarba, fructe etc.)» (esp. machacar, aplastar, estrujar, prensar, etc.). El mismo sentido de «a strivi» (esp. machacar) adquiere también el verbo esp. reventar, verbo que puede presentar además el sentido metafórico de «a obosi pe cineva cu insistentele» (esp. cansar, hartar a alguien con tantas insistencias).

Un caso especial lo representa el verbo rum. a rupe, «a distruge continuitatea unui material, a desparti, a separa» (esp. destrozar, romper la continuidad de un material, separar), que puede recibir un complemento expresado mediante un substantivo glotónimo o un adverbio derivado de estos: rupe ceva engleza, a început s-o rupa pe rusa (esp. conoce algo de inglés, empezó a hablar un poco de ruso); en estas situaciones, su significado es de «a avea cunostinte extrem de reduse intr-o limba straina, a vorbi foarte prost o limbă straina» (esp. tener conocimientos extremamente escasos en una lengua extranjera, hablar muy mal una lengua extranjera). 

El verbo a indruga, lit. «a toarce cu druga», ya no es utilizado con su significado propio por los hablantes de lengua rumana, dado que la raíz de la cual deriva dejó de usarse incluso en el vocabulario rural. De manera que es percibido como verbum dicendi en sí con el significado de «a pronunta cuvintele nedeslusit, a vorbi confuz, a improviza scuze etc.» (esp. pronunciar las palabras de manera enredada, hablar de manera confusa, improvisar escusas, etc.). 

En una situación parecida se encuentra el verbo a lamuri que, en su origen, denominaba una actividad de purificación de las distintas materias, como por ejemplo la tarea de separar la harina blanca del salvado, de obtener metales puros o de aclarar el vino. Por tanto, el substantivo rum. lamura es utilizado con el sentido de «partea cea mai buna sau mai curata a unui lucru» (la mejor o la más limpia parte de una cosa). Hoy en día, esta connotación del verbo es ignorada por la mayoría de los hablantes por ser muy antigua, e incluso dejó de aparecer en los diccionarios de popularización. Usado como verbo del decir, aparece actualizado como reflexivo recíproco, con el sentido de «a discuta pana la ajungerea la un consens» (esp. debatir, dialogar hasta llegar a un consenso), o como transitivo con complemento personal, significando «a starui pe langa cineva, a aduce argumente si explicaţii pentru a convinge pe cineva» (esp. insistir con alguien, traer argumentos y explicaciones para convencer a alguien). Por medio de su contenido, este verbo sugiere una actividad de duración. Al mismo tiempo, como transitivo, con un complemento impersonal, significa «a clarifica»: a lamuri o problema. Casi con la misma idea, encontramos el verbo esp. aclarar, que define por un lado la tarea de «a curata, a clati, a limpezi» (esp. limpiar, enjuagar) y, por otro lado, como verbum dicendi, realza la idea de «a clarifica, a elucida un aspect sau o chestiune» (esp. elucidar, clarificar un aspecto o una situación) mediante el acto de comunicación. De igual forma, el verbo esp. desovillar5, con el sentido propio de «a descalci fibrele textile, a scarmana» (deshacer un ovillo de lana, hilo, etc.), puede aparecer en ciertos contextos con el mismo valor que el verbo anterior. 

Una tipología un tanto diferente es la formada por los verbos del ámbito culinario, que se centran menos en los sonidos propios de estas actividades y más en los efectos que se producen en los ingredientes utilizados durante el proceso de elaboración del plato. En la lengua rumana, estos verbos hacen referencia principalmente al lado psicológico de las relaciones interhumanas (a perpeli pe cineva, a fierbe pe cineva in suc propriu / la foc mic, a pune pe jar, a face pe cineva in foi de vita, a se framanta etc.), siendo muy pocos los casos en los cuales algunas expresiones funcionan como verbum dicendi: a face cu ou și cu otet, «a ocari» (esp. poner a alguien verde). 

El fuego es un elemento que pasa fácilmente a tener sentido metafórico, existiendo por tanto algunos verbos relacionados con este concepto que se pueden utilizar como verbos del decir. El verbo rum. a atata, cuyo principal significado es de «a actiona cu foalele sau vatraiul pentru a inviora focul» (esp. remover o alimentar el fuego para que arda más), al igual que el verbo esp. atizar6, pueden aparecer contextualmente reflejando el sentido de «a intarata, a provoca, a pune gaz / paie pe foc» (esp. desafiar, retar, echar leña al fuego7). 

Por el contrario, en la lengua española cabe mencionar el verbo abrasar8, lit. «a pune / frige pe jaratic» (esp. poner / asar en la brasa), utilizado muy pocas veces con su sentido figurado de «a certa pe cineva, a ocari, a spune vorbe grele» (esp. avergonzar, dejar muy resentido a alguien con acciones o palabras picantes). También los verbos rum. a fierbe, esp. hervir conllevan la idea de habla maliciosa, practicada en secreto, complot contra alguien.

El verbo esp. espetar, «a trage in teapa», tiene también el significado propio, del mundo culinario, de «a pune in frigare» (esp. poner en un pincho). Este verbo puede recibir un complemento expresado por un substantivo del campo semántico informal, actualizándose de este modo con el significado de «a i-o tranti cuiva, a da o replica neasteptata, dura, usturatoare, a face o gafa etc.», (esp. sorprender a alguien, fastidiar a alguien con una réplica tajante), como en el ejemplo: Nos espetó con un par de mentiras, «ne-a trantit niscaiva minciuni».

Extrapolando y llevando la discusión hacía otros verbos del ámbito culinario, la expresión coloquial del rumano a manca ciuperci / castane / rahat (esp. hablar mierda), es catalogada como discurso ausente de sentido e inútil, expresando, como mucho, medias verdades: ia nu mai manca atatea castane.

Para cerrar la serie de verbos que definen actividades percibidas tradicionalmente como femeninas, cabe añadir el verbo rum. a sapuni, que recibe el significado figurado de «a mustra, a certa» (esp. regañar, reñir, sermonear). Pasando a las tareas practicadas sobre todo por los hombres, el verbo rum. a perdafui, en su origen «a se barbieri in raspar» (esp. la acción de afeitarse), llega a tener el mismo significado que el verbo anterior, «a mustra, a ocari» (esp. reñir, regañar). Con similar sentido, anotamos los sintagmas a trage un perdaf y a lua in raspar, la última significando también «a lua pe cineva in ras, a-si bate joc» (esp. burlarse de alguien) o bien «a vorbi obraznic, a sfida» (esp. hablar de un modo desafiante, insolente). 

Nos detenemos después en los verbos pertenecientes al marco religioso, donde el verbo a aghezmui tiene varios significados, entre los cuales también el de «a dojeni, a mustra pe cineva» (esp. reñir, regañar a alguien). El verbo a dascali, utilizado como intransitivo, significaba «a practica profesia de dascal» (practicar el oficio de maestro); utilizado como verbo transitivo, a dascali pe cineva, pasa a significar «a povatui insistent, a instrui, a mustrului» (esp. instruir a alguien de manera insistente, enseñar, regañar).

Con sentidos parecidos, están los verbos rum. a predica, a tine predici cuiva y los esp. sermonear, predicar. En el polo opuesto, encontramos el lado tradicional femenino de prácticas místicas, en las que la mujer es la principal poseedora y ejecutora de los rituales de magia; el verbo a vraji, derivado del eslavo vraja, «farmec, descantec» (esp. hechizo, encanto), pasa a tener el sentido coloquial de «a curta asiduu pe cineva» (esp. cortejar asiduamente a alguien), o bien el significado peyorativo de «a duce pe cineva cu zaharelul, a pacali, a insela» (esp. contarle cuentos a alguien, engañar).

También dentro de la categoría de prácticas religiosas, se incluyen los verbos a tamaia y a cadelnita, así como su sinónimo español incensar, teniendo todos el mismo significado propio de «a afuma cu tamaie in cadrul unui ritual religios» (esp. dirigir con el incensario el humo del incienso hacía alguien o algo); en los estilos informales, los tres verbos adquieren un sentido figurado e irónico de «a aduce cuiva laude exagerate, a lingusi» (esp. adular a alguien).

Otro oficio específico de los hombres era el de barbero, que tenía que ser a la vez médico y farmaceuta, estomatólogo y, por qué no, psicoanalista. El verbo esp. barbear, «a barbieri», tiene significados similares a los mencionados anteriormente, «a flata, a lingusi pe cineva cu elogii exagerate in scopul de a castiga favoruri» (esp. alagar a alguien con elogios exagerados para obtener favores); en cierta medida, este sentido figurado, nos lleva a pensar en la expresión rumana a trage/ pune barbi, «a minti, a exagera, a vorbi in necunostinta de cauza, dar cu pretentii de cunoscator» (esp. mentir, exagerar, hablar sin tener fundamento, pero presumiéndose conocedor), sentido que parece tener sus raíces en el proverbio latino philosophus non facit barba. A peria en rumano se consolidó en el habla usual de los últimos años con el mismo sentido informal, metafórico de «a lingusi, a flata, a face complimente gratuite cuiva in scopul de a obtine favoruri» (esp. echar piropos o hacer cumplidos a alguien para obtener ciertos favores).

Del ámbito de la cinegética, con un vocabulario desarrollado y bastante popular entre los españoles, el verbo abuchear, con sus dos formas, ahuchear y ahuchar, puede tener el significado de verbo del decir en ciertos casos. El verbo proviene de la interjección ¡hucho!, utilizada por los cetreros para llamar a sus pájaros, después de que éstos hayan localizado la caza. Como verbum dicendi, se utiliza con el sentido de «a huidui, a fluiera pe cineva pe un ton reprobator» (esp. reprobar algo con silbidos, ruidos o gritos), y tiene un estatus consolidado en la lengua actual, tendiendo a reemplazar al primero, limitado en lo que concierne el área de divulgación.

El verbo del latín verberāre, significando «a lovi, a biciui» (esp. golpear, dar latigazos), tenía también el sentido figurado de «a biciui /a chinui cu vorba, a deveni insistent, etc.» (esp. lastimar a alguien a base de palabras, ponerse insistente, etc.), heredado del esp. brear. Lo mismo ocurre con el verbo esp. vapulear, que conserva su significado de «a lovi, a bate» (esp. golpear, pegar), del verbo latino, pero desarrolla además un sentido metafórico de «a critica dur, a mustra» (esp. criticar con dureza, reclamar). 

Mientras, el verbo rum. a tranti, probablemente de origen eslavo, significa principalmente «a arunca la pamant, a izbi, a dobori» (esp. tirar al suelo, empujar, derrotar); el sintagma a o tranti tiene significado de «a spune o vorba nepotrivita, a face o gafa» (esp. decir una palabra poco acertada, meter la pata), y la formulación a i-o tranti cuiva introduce el discurso directo, cuando el locutor logra dar una réplica contundente, tajante. Siguiendo el mismo esquema, el verbo rum. a trage, con el significado propio de «a deplasa ceva catre sine, a tari dupa sine» (esp. mover algo hacía uno mismo, tirar en su dirección), adquiere el significado informal, coloquial, de «a avea raporturi sexuale cu o femeie» (esp. mantener relaciones sexuales con una mujer), actualizándose a la vez, según el contexto, el significado de verbo del decir «a-i da cuiva o replica dura, taioasa, definitiva» (esp. darle a alguien una respuesta dura, tajante, definitiva): a incercat el sa ma contrazica, dar i-am tras-o de nu s-a vazut. 

Permaneciendo en el ámbito de las actividades masculinas, destacamos los verbos rum. a mustrului y a smotri que, inicialmente, hacían referencia únicamente a la instrucción militar; en el habla diario, estos verbos han multiplicado sus significados, utilizándose a veces con el sentido de «a mustra, a dojeni, a certa» (esp. regañar, reñir a alguien).

El verbo esp. defender, «a apara», pertenece también al ámbito militar; en su forma pronominal, puede recibir un complemento expresado por un glotónimo y adquiere el significado de «a vorbi o limba straina» (esp. hablar un idioma extranjero), como en el sintagma: se defiende bien en inglés, «se descurca bine in engleza, vorbeste bine englezeste».

Asimismo los verbos rum. a lansa y esp. lanzar pueden estar acompañados por substantivos del campo semántico del habla, y expresar entonces la idea de «a pune in circulatie» (esp. poner en circulación): a lansa un zvon (esp. lanzar un rumor). De igual manera, el verbo esp. aventurarse, «a se hazarda», puede aparecer como transitivo, junto a un complemento directo del área del decir: aventurar una respuesta, «a incerca un raspuns la ghici». 

El verbo a scapa, y su equivalente español escapar, junto a un pronombre complemento indirecto y complemento directo del área del decir, alcanzan el significado figurado de «a comite o indiscretie, a spune ceva involuntar» (esp. cometer una indiscreción, decir algo de manera involuntaria): mi-a scapat o prostie. En la lengua rumana, este verbo puede aparecer también en su forma pronominal, con un significado parecido: nu vroiam sa spun nimic, dar m-am scapat.

Dentro del ámbito de la construcción, el verbo rum. a bruftui / a bruftului, emparentado etimológicamente con el substantivo bruft, «prima tencuiala aplicata pe un zid» (esp. el primer revestimiento echado al muro), tiene el significado propio de «a arunca tencuiala pe zid cu mistria» (esp. echar mezcla a la pared, al muro); el verbo es utilizado también con el sentido figurado de «a repezi pe cineva, a brusca, a certa cu asprime» (esp. impulsar, lanzarse contra alguien, reñir con dureza). 

Cabe mencionar también los verbos rum. a descarca y esp. descargar, que pueden ser, según el contexto, verbos del decir, tanto en su forma transitiva: mi-am descarcat naduful, como en la reflexiva: m-am descarcat, teniendo ambas el significado de «a se elibera sufleteste de o povara vorbind cu cineva, a face confidente pentru a-si usura starea de spirit» (esp. desahogarse el alma de las penas al hablar con alguien, hacer confidencias para aliviar el espíritu). 

Por otra parte, en ocasiones algunos verbos neológicos del área de las actividades de producción de bienes pasan a formar parte del vocabulario habitual y enriquecen su semántica con nuevos sentidos figurados; por ejemplo, el verbo a exploda, con su equivalente esp. explotar, puede sustituir un verbo del decir solamente con introducir secuencias de discurso directo, estando limitado de una parte por su semántica léxica y, de otra parte, por su carácter intransitivo. Su sentido léxico hace referencia a una reacción imprevisible en alguien que interviene con brusquedad y violencia en una discusión, acercándose así al significado del verbo «a rabufni» (esp. estallar); desde el punto de vista gramatical, es evidente la matiz ingresiva que refleja este verbo. Con un comportamiento parecido, encontramos el verbo esp. estallar, metátesis del astellar, derivado del substantivo astilla, «aschie, tandara». 

El verbo neológico a pistona toma el sentido figurado de «a cere cu insistenta» (esp. pedir con insistencia), sentido que se desarrolla partiendo de la imagen del movimiento ritmado y repetitivo de los pistones dentro del mecanismo. 

Otro lexema neológico es el verbo rum. a debita, importado con sus diferentes sentidos del francés, significando, entre otras cosas, «a furniza un fluid» (esp. suministrar un líquido); como verbo del decir, se combina con complementos directos como enormitati, prostii, minciuni, etc. y adquiere el significado de «a emite in cantitati mari enormitati, prostii, minciuni, etc.» (esp. difundir una gran cantidad de estupideces, mentiras, barbaridades, etc.). 

Al hacer una comparativa de este inventario de verbos que denominan actividades humanas, cabe destacar que los verbos que pertenecen al marco de labores típicas de las mujeres tienen, en su mayoría, el significado de «a cleveti, a cicali» (esp. chismear, cotillear), mientras que los verbos de las tareas típicas masculinas se actualizan con el sentido metafórico de «a certa, a ocari pe cineva» (esp. regañar, sermonear a alguien). Obviamente, esta comprobación no es resultado de un acontecimiento puntual o una simple casualidad; todo lo contrario, pensamos que esta estadística es sintomática de la percepción que tienen los humanos sobre las características propias a cada uno de los dos sexos, existiendo siempre una tensión latente al respecto.

A raíz de lo observado con anterioridad, constatamos que, en la mentalidad rural, los rasgos definitorios que más se le reprochan a cada uno de los sexos son: la dureza, frialdad, como propiedad masculina, y el hablar demasiado, cotorrear, como característica femenina. La sabiduría de la gente saca a la luz una serie de atributos genéticos, innatos y estándar como, por ejemplo, la necesidad de dominar y sentirse superior del hombre, junto a la necesidad permanente de comunicar de la mujer. En referencia al área del decir, resaltamos que, por lo general, los dos sexos harían uso de diferentes medios para imponer su punto de vista delante de alguien: las mujeres tendrán a recurrir a una amplia gama de técnicas de persuadir, ofreciendo una multitud de argumentos, más o menos válidos, mientras que los hombres, acuden, por lo general, a su autoridad asumida para imponerse frente al sexo opuesto, sin dar más explicaciones.

*

Tal como se puede deducir del análisis realizado, el repertorio de verbum dicendi se enriquece contextualmente con una multitud de verbos de distintos ámbitos de la vida cotidiana, reflejando así la manera que tiene una comunidad de referirse al mundo que la rodea.

Las distintas categorías de verbos presentados no pretenden parecer exhaustivas; todo lo contrario, son únicamente una parte de muchos otros verbos que existen y cumplirían con éxito la función de comunicación lingüística, enriqueciéndola con matices léxicos, pragmáticos y gramaticales, función que los verbos estándar no podrían alcanzar. Nuestro análisis no haría más que evidenciar la variedad de posibilidades y la versatilidad con la que cuentan las dos lenguas románicas estudiadas, a la hora de ofrecer ciertas sutilezas al acto de comunicación. 

 

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1

 Universidad «Stefan cel Mare» de Suceava, Rumania

Contacto con el autor: alinavarvaroi@yahoo.com

2

 Por reduplicación de machar, que es derivado de macho2 (< lat. marcŭlus, «martillo pequeño»).

3

 Heredado del lat. *malleāre (< lat. mallĕus, «ciocan»).

4

 Dosoftei, Psaltirea în versuri, 1673, (Psalmul 73), Editura Litera Internaţional, Bucureşti-Chisinau, 1974, p. 163.

5

 Derivado de ovillo, «nod format în lână, in, bumbac etc.», < lat. globellus.

6

 Ambos verbos están relacionados etimológicamente con el sustantivo lat. titio, «taciune» (esp. tizón).

7

 Desde punto de vista dialectal, en Aragón, el verbo escalivar tiene más o menos el mismo sentido (del lat. vulgar *calivum, brasa —rum. «jar, jaratic»—).

8

 Derivado de brasa (rum. «jaratic»).

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