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EGM.
Marzo 2014 /
Publicación semestral. ISSN:1988-3927. Número 14, marzo de 2014.

Poveda, Rafael, I love you Elisenda, Ed. Saragossa, Barcelona, 2013.

Irene Julve Nieto
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Aunque no lo parezca I love you Elisenda (premio Paraules a Icària 2013) es una novela. Es una novela con cuentos como capítulos y con algunos versos intercalados, lo que la hace original y dinámica. Se convierte en un campo de experimentación no sólo para el lector, sino para el propio protagonista de la obra, Guillem, quién al cumplir los sesenta, reflexiona sobre la vida y el amor. Y lo hace a partir de esos cuentos independientes, con los que conforma su visión de la vida, su legado sobre el amor para la posteridad. Y es que Guillem vive el cambio de década consciente que está en el último tramo de su existencia. Tal primer paso dentro de la senectud genera la necesidad de conectar con nuestras raíces —la Antigüedad y el mundo clásico aparecen con frecuencia como referencias culturales— y ver la trascendencia personal, una pieza más pero imprescindible, en esta cadena que es la humanidad (A l’hora baixa). Una humanidad que es transversal: un único linaje al que pertenecemos todos que nos deja una impronta cultural e histórica. Además, gracias a él, estamos formados por partículas de cada rincón del planeta (Heròdot a la retina, Aegean dream). La grandiosidad de la Tierra, de sus elementos y fenómenos reproduciéndose al mismo tiempo en parajes distintos, de sus lugares impregnados por la historia que coexiste en ellos como un espectro, vive dentro de nosotros (Enveja de Siena).

Sin saber mucho de Guillem, tenemos la información suficiente para entender su necesidad de reflexión y su modo de hacerlo. Estamos ante un personaje de mente abierta y amplia cultura, seguramente superdotado, distinto a los demás ya desde la infancia. Guillem necesita, al entrar en un estadio nuevo en la vida, ascender también a un estadio superior de inteligencia. Lo hará retrocediendo a la fase primigenia, desnudándose de todo sentimiento y recuerdo, para renacer como hombre y alcanzar la siguiente fase del conocimiento en la que podrá afrontar este final que ve aproximarse.

El amor llena nuestras vidas, cómo lo damos o cómo lo recibimos muestra cómo somos, nos impulsa a actuar, nos obliga a experimentar todos los matices de los sentimientos. Y es el amor el protagonista de los cuentos, porque Guillem cree que hay que estar abierto a él, pues la vida sin amor no es concebible. Nos lo muestra a través de las relaciones de pareja que aparecen en todas sus versiones: el amor después de la muerte (Tantes coses queden; De profundis), el amor sustentado en la cotidianidad (La veritable matèria fosca d’Stephen Hawking), el desamor (Una absurda pretensió), el rechazo al amor por miedo (El color del vi de l’any), el amor profundo y generoso (Alcohol iodat), la empatía que hace que los miembros de la pareja se parezcan (Encomanat del tot)… pero también lo que hay un paso más allá del amor: el odio que lleva a la humillación (El tortell), el desprecio (Buit), o la sumisión como remedio a la violencia de género (Vectors genètics); y el sexo, inseparable e imprescindible en la experiencia amorosa: por enamoramiento, por atracción, por rutina, por condescendencia… (El gran Sinatra; La proveta; C’est lui!!!). Es por lo tanto una visión del amor poliédrica que transmite como este sentimiento hace avanzar nuestras vidas y como la forma de vivirlo es distinta en cada pareja, que conforma un pequeño universo en este mundo interrelacionado.

Limitar I love you Elisenda a una narración sobre el amor y la vejez no hace justicia a todo lo que comprende esta obra. Hay reflexiones profundas, pero también humor sutil, muy fino e irónico. Se habla de la generosidad, se retratan escenas cotidianas, íntimas, se describen paisajes poéticos con una lengua trabajada, a veces dificultosa, adornada de dialectalismos.

También podemos ver en los relatos la formación médica de Poveda con referencias al hospital donde desempeña su trabajo (De profundis, Sweet), pero sobre todo con jerga propia de la profesión (Bactèries in love), alguna graciosamente inventada y adaptada a las necesidades del cuento (Further studies in Leipzig); y aquellos temas que, según la nota biográfica, son de su interés: la historia y la música. Y es que I love you Elisenda tiene banda sonora propia, incluyendo al final las referencias musicales que aparecen en los cuentos, con descripción discográfica incluida, para que el lector pueda completar la lectura.

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