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Marzo 2017 /
Publicación semestral. ISSN:1988-3927. Número 20, marzo 2017.

Terror y terrorismo: una etnología barojiana del problema vasco

Iñaki Vázquez Larrea
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Iñaki Vázquez Larrea1

 

Conocido es el escaso interés que despertó en Julio Caro Baroja el denominado conflicto vasco. Si acaso, en su obra, de manera obsesiva, pretendió defender el legado de la cultura tradicional vasca frente a los males del industrialismo que, supuestamente, la amenazaban. Para don Julio Los vascos (1971) debían preservarse cual museo etnológico viviente. La aproximación al nacionalismo vasco, esa ideología de fuerza, que el autor llegó a respaldar en los primeros albores del autogobierno vasco viene, pues, predeterminada por los ciclos identitarios de Vico o Graebner. 

Certeramente alcanzó a entrever que la arqueología de lo abertzale se encontraba ligada a los apologetas del tubalismo, que tanto éxito personal obtuvieron en las administraciones de Carlos V o Felipe II y que, como Garibay (Los vascos y la historia a través de Garibay, 2002), supieron dar una resolución vital historicista a la realidad de un país desvastado por centurias de conflicto medieval banderizo. Dicho relato de lo vasco predeterminaba un doble haz conflictivo: la exclusión de ellos (españoles) frente a nosotros los vascos, y la de una identidad vasca dinámica dividida por dos Estados (El laberinto vasco 1977-1988, 2003).

En la década de los ochenta, plenos años de plomo, don Julio era decididamente pesimista. En su Laberinto vasco, afirmaba que las soluciones al llamado conflicto vasco habrían de ser, con el trascurrir del tiempo, cada vez más emocionales y menos razonables. Su aproximación al fenómeno de ETA, por último, camina a caballo entre el modelo fascista italiano y una organización secreta que realiza en lo político un trasvase de lo civil a lo religioso, sobre el trasfondo de las viejas ideas de Sabino Arana, para justificar sus matanzas. En la que una parte del pueblo vasco actúa como si fuera no la mayoría, sino la totalidad del mismo pueblo. En su Terror y terrorismo (1989) nos recuerda: 

ETA tiene, como fundamento ideológico, un nacionalismo vasco, que se dice de izquierda; pero que está fundado en la noción de superioridad racial heredada del conjunto de tesis sustentadas por Arana Goiri. Se define de nuevo quién es y quién no es vasco, se laifica el grupo político, se reforman la ortografía, la antroponimia, y se recupera la acción directa de modo sangriento, sin el resultado previsto, pero dando muestra de esa fe tan absoluta como indeterminada en su contenido... En todo caso, en éste como en otros es claro que una parte del pueblo asume el papel de todo y actúa como si fuera no la mayoría, sino la totalidad del mismo. 

 

Bibliografía

CARO BAROJA, J: Terror y terrorismo, Plaza and Janes, Barcelona, 1989.

El laberinto vasco (1977-1988), Caro Raggio, Madrid, 2003.

Los vascos, Istmo, Madrid, 2000.

Problemas vascos de ayer y hoy, Txertoa, San Sebastián, 1986.

Los vascos y la historia a través de Garibay, Caro Raggio, Madrid, 2003.

 

1

 Profesor Asociado de Sociología, UPNA (Universidad Pública de Navarra).

 

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