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EGM.
Septiembre 2010 /
Publicación semestral. ISSN: 1988-3927. Número 7, septiembre de 2010.

SÁNCHEZ TRIGUEROS, Antonio (2008): La pluma en el dintel, Prólogo de El Hechizado, Granada, Universidad.

Juan Carlos Abril
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«Antonio Sánchez Trigueros (Málaga, 1943) es Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Granada. Ha publicado varios libros y más de cien trabajos sobre poesía modernista, teatro del siglo XX, teoría literaria y sociología de la literatura, entre otros temas. Como director de investigación ha dirigido más de cincuenta tesis doctorales y varios proyectos I+D sobre cuestiones escénicas. Actualmente preside la Academia de Buenas Letras de Granada.» Así reza en la contracubierta como breve presentación de nuestro autor, y con ese currículum es difícil acertar a definir mejor a un reconocido estudioso e investigador que lleva más de cuarenta años trabajando en la docencia y en general en el mundo —en el sistema— literario. A veces es difícil combinar ambos planos, y suelen presentarse los trabajos académicos más que nada como escritos plúmbeos y poco permeables, que no resisten a una lectura amena o deleitosa, pero si algo se observa en La pluma en el dintel es que la máxima de Horacio, deleitar enseñando o, al revés, enseñar deleitando, se encuentra grabada en ese dintel a modo de imperativo, y que todo aquél que cruza las páginas de este libro está abocado a aprender y no aburrirse. Y esta determinación se asume con agrado, como veremos.

Dividido en diez apartados en los que se van desgranando en cada uno diferentes aspectos, todos ellos de índole literaria, a saber: «De teoría y crítica», «De modernismo y modernistas», «De literatura andaluza y granadina», «De poesía», «Intermedio musical», «De narrativa», «De teatro», «De centenarios y encuentros», «De honores y academia» y «Final: De recuerdos», cada una de estas partes ofrece al lector una visión amplia y poliédrica sobre asuntos muy variados y que a buen seguro estimularán la lectura de los autores y obras referidas. La mirada panorámica y de paralaje de Antonio Sánchez Trigueros viene a espolear nuestra inquietud lectora y conocedora, nuestras ganas de saber y de aprender. Tras la lectura de algunos artículos, que fueron escritos como muestras de pasión literaria más que como trabajos que fueran a sumarse a un expediente curricular, tan de moda y tan necesarios hoy en día en las carreras de los investigadores universitarios, nos pica la curiosidad de ir a buscar la obra en cuestión citada o de ahondar aún más en ella, por ejemplo en José Zorrilla o en Vicente Aleixandre. Y eso es muy de agradecer, ya que por ese carácter de trabajo gustoso los artículos respiran a través de una palabra amena y didáctica que no suele ser la nota dominante en la mayoría de las aportaciones académicas, como ya hemos explicado. A decir verdad la mayoría de estos artículos fueron publicados sin la presión de quien tiene que rellenar un expediente, y muchos además se dieron en la prensa, fruto de presentaciones, inauguraciones o conferencias, aportaciones a congresos, etc. Esto los distingue de lo que en principio pudiera ser un libro estrictamente académico.

Pero sin desdeñar el rigor formal de los análisis, rigor que va parejo al conocimiento de un Catedrático que no puede dejar de serlo igual que el estudioso no puede dejar de ser un degustador de libros, cada artículo tiene su propio aprendizaje, o mejor su enseñanza, y se van desvelando esos detalles que sólo los maestros pueden dejar como notas al margen en cualquier aportación, tanto cuando hablan como cuando escriben. La generosidad de estos artículos así lo demuestra.

«En principio este libro era una colección de prólogos, escritos entre 1981 y 2008, pero al final ha dado cabida a otros textos que pueden y deben considerarse prólogos sin libro detrás, o sea, algo así como prólogos suspendidos en el tiempo y en el espacio, que en algún momento esperan que algún lector los convierta en preámbulos a temas, autores, libros, problemas literarios, cuestiones escénicas, etc. Como se comprobará, aquí se dan cita poetas, narradores, dramaturgos, clásicos y contemporáneos, antiguos y modernos, teóricos y críticos, profesores y escritores, cuestiones que tienen que ver con la escena y el teatro, juglares y cantaores, amigos queridos y amigos pródigos, pero todo ellos enmarcado dentro de una aguda pasión por la literatura. También, en otro sentido, estos materiales forman un mosaico de imágenes, itinerarios, melodías y saltos en las manecillas del reloj que algo definen». Así reza también en la contracubierta, y qué mejor resumen que éste para compendiar lo que el libro encierra, altamente recomendable. Pero para terminar no nos gustaría dejar de reseñar que el «Prólogo» de El Hechizado es ciertamente una delicia. El Hechizado es un personaje fantasmagórico y sutil, irónico, que esperamos que no deje de hacer apariciones en prensa o en otros escritos, ya que posee un carácter incisivo y crítico entrañable. El guiño ayaliano está en el fondo. Para quien no lo conozca debe hacerlo ya.

 

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