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Publicación semestral – ISSN:1988-3927 – Número 8, marzo de 2011

Algunas reflexiones sobre la lectura en el ámbito educativo

Yskel Castro [*] | Descargar PDF

Resumen. Son muchas las propuestas que han venido surgiendo en los países de América Latina para ayudar al estudiante a considerar la lectura como una herramienta fundamental en la construcción de su aprendizaje. Partiendo de lo cual, se han creado organismos cuyo objetivo principal es favorecer la promoción de este hábito y la formación del lector desde las aulas, de tal manera que sea capaz de interpretar las informaciones de acuerdo a una perspectiva propia y así comprender el mundo en el que se desenvuelve. Es por esto que se hace necesario reflexionar sobre la práctica de la lectura, pues resulta fundamental para aplicar nuevas estrategias que permitan mejorar los niveles de comprensión de los estudiantes. Dicha reflexión debe propiciarse desde distintos puntos de vista (educativo, político, social y cultural) para así poder formar lectores comprometidos con la transformación de la sociedad.

Palabras clave: lectura, educación, comprensión.

Abstract. The proposals are many that have come arising in the countries of Latin America to help the student to consider the reading like a tool fundamental to construct their learning. In view of this, organisms have been created whose primary target is to favor the promotion of this habit and to form to the reader from the classrooms, of such form that is able to process the data according to their own perspective and thus to understand the society in which it develops. It is by this that is necessary to reflect on the practice of the reading, because it is fundamental to apply new strategies that allow improving the levels of understanding of the students. This reflection, must occur from different points of view (educative, political, social and cultural) thus to be able to form readers it jeopardize with the transformation of the society.

Keywords: reading, education, understanding.

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Introducción

Cada día son muchos los niños y jóvenes que se interesan muy poco en la práctica de leer o, lo que es peor, no comprenden aquello que se les presenta, lo que les afecta en cada uno de los niveles educativos por los cuales han de atravesar hasta llegar a la adultez. Se muestra necesario que la acción educativa centre su atención en promover la lectura como una herramienta necesaria para el ser humano, dado que es vital para obtener conocimientos y desenvolverse en la sociedad. Es lamentable que la capacidad lectora de la población estudiantil, al igual que su motivación por la lectura, parezcan ser cada día más reducidas, aun con la existencia de libros virtuales accesibles al público y con los festivales que se efectúan eventualmente para promover este proceso que es fundamental para la enseñanza. Con el fin de cambiar esta realidad se requiere un compromiso del Estado para que las políticas educativas que se proponen en relación a la promoción de la lectura en efecto lleguen a cada rincón del país; así mismo se precisa generar situaciones en el aula que motiven al alumno a interesarse por construir su aprendizaje leyendo y escribiendo a partir de la hermenéutica.

La lectura

El acto de leer constituye la experiencia de enriquecerse de nuevos conocimientos, implica la reflexión sobre hechos acontecidos tiempo atrás y el cuestionamiento de cómo éstos perjudican o favorecen el mundo donde se desenvuelven los seres humanos. La lectura representa un medio para el aprendizaje, el desarrollo de la inteligencia y la adquisición de cultura para la vida.

Dicho esto, podría afirmarse que leer, además de influir de forma directa en el proceso de aprendizaje, fomenta hábitos en la persona tales como: reflexión, análisis e, incluso, sirve de entretenimiento. Igualmente, se considera una herramienta para el desempeño intelectual puesto que pone en acción las funciones mentales mediando así en la inteligencia y el rendimiento académico de los estudiantes.

La práctica de la lectura requiere la utilización de varios procesos cognoscitivos que dan lugar a la comprensión del material; por ende, se genera un significado en los conocimientos que se adquieren, llevando a la obtención de un aprendizaje constructivo al basarse en tareas más dinámicas y no tanto en la rutina. Podría decirse entonces, que la lectura más que un requisito para obtener un conocimiento, debe sentirse como una necesidad, bien sea para la satisfacción, aprehensión o recreación.

Hacer uso de la lectura es indispensable para la transformación de la enseñanza. En tal sentido, hay que tener en cuenta que tanto leer como escribir no deberían ser tareas impuestas al estudiante; ambos procesos van mucho más allá de descifrar un código, es encontrarse en el texto, apasionarse con cada párrafo y darle un sentido único a las palabras allí presentes.

Parece evidente que no es fácil formar el hábito de leer sobre todo si no se cuenta con textos que exploten el potencial creativo en los estudiantes, es difícil si los textos con que se cuentan no son de interés para éstos. Lamentablemente, es una realidad que en ausencia de bibliotecas escolares se trabaja “con lo que se puede” y se perjudica al alumno al obligarlo a leer lo que para él sólo son “letras vacías”.

En concordancia con lo anterior, Garzón (citado por Belinche, 2008) señala que

necesitamos formar lectores para interpretar la información y valorar debidamente lo que se lee, categorizar los datos y reconocer las intenciones de quien escribe. Hace falta entrenar a nuestros alumnos en las prácticas de lectura y para las prácticas de lectura, hacen falta libros.

Es por esto que, para hacer cada día más eficaz el proceso de la lectura, es preciso transformar las prácticas pedagógicas. Que leer se convierta en una rutina apasionante donde el maestro y el alumno participen de forma activa, involucrarse en el contenido, es decir, situarse en el texto y escribir la opinión sobre éste para poder comprenderlo.

Se requiere también mayor compromiso del Estado, que las políticas que se planifican en cuanto a educación en verdad se ejecuten. La promoción de la lectura no se sustenta, por ejemplo, si no hay libros suficientes al alcance de los alumnos.

Belinche (2008) igualmente enfatiza que, en la actualidad, “existe una necesidad académica, social y política de desarrollar el espacio de la lectura y la escritura en la formación de las personas”. Señala que, aun cuando este proceso ha sido objeto de estudio desde diferentes perspectivas, las propuestas han sido insuficientes. Es evidente entonces que formar en el aula buenos lectores es vital para comprender el entorno y procurar su transformación, ésa que precisa “una nueva escuela” y “un nuevo ciudadano” [1].

La lectura y las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones)

Son muchos los factores que influyen en el bajo rendimiento académico y en el poco interés por acudir al aula; uno de ellos es la falta de apropiación de la cultura letrada. Asimismo, muchos estudiantes van avanzando de grado sin consolidar un mínimo de competencias lectoras. Terriblemente, muchos de estos niños ingresan a la educación secundaria sin pronunciar de manera correcta algunas palabras cuando leen, y así las actividades de comprensión lectora no son efectuadas de forma eficaz lo cual es producto de no habérseles inculcado desde sus inicios en la escuela el hábito de leer como un proceso indispensable en su formación.

No es concebible el aprendizaje sin lectura, puesto que este proceso está presente en todas las asignaturas que forman parte de los programas educativos y en todas las actividades que el docente propone en su práctica pedagógica.

Ciertamente, el estudiante de hoy acude cada día con menor frecuencia a las bibliotecas y no ve en el libro el mejor aliado para el desarrollo de sus tareas. Sin embargo, todo este “boom tecnológico” que forma parte de su cotidianidad puede utilizarse como recurso para llevar a cabo lo anterior, es decir, el uso que los jóvenes le dan a internet puede favorecer sus prácticas de lectura, en cuanto dicho uso no sea sólo para divertirse, sino también como medio para buscar información, leerla e interpretarla.

La idea es que se incentive a los alumnos a desarrollar su capacidad de producción, pues no se trata únicamente de “cortar y pegar” las informaciones a las cuales acceden, se trata de que elaboren un discurso propio a partir del aportado por el material que circula en internet. En este punto es importante acotar que un gran número de estudiantes, sin importar el nivel educativo en que se encuentran, se limitan a leer los títulos de las informaciones sin hacer una revisión exhaustiva y comparativa que les genere un aprendizaje realmente efectivo. De allí, la imperiosa necesidad de enseñar a tomarse un tiempo para comparar ideas entre varios autores y establecer un criterio propio de los temas que les interesan.

Necesario es también reconocer que las competencias en cuanto a la lectura en todos los grados educativos (niveles académicos) presentan categorías de desarrollo insuficientes porque la situación mencionada anteriormente no ha sido confrontada con mayor eficacia. Los estudiantes van avanzando sin progresar hacia formas que permitan el desarrollo efectivo de dichas competencias. El desafío de un docente comprometido en su labor es motivar a sus alumnos a que, bien sea en un texto en físico o en uno digital, se entreguen a lo que allí se propone, es decir, no basta con la búsqueda de una información que satisfaga la necesidad de un momento y que a fin de cuentas no deje un contenido significativo en nuestra mente, hay que adentrarse en las palabras, comparar los puntos de vista de varios autores y, a partir de la hermenéutica, formular un discurso propio que sirva de base a otros estudiantes.

En otro orden de ideas, me parece que sería una experiencia gratificante utilizar en conjunto las TIC, el tradicional libro y el discurso del docente que anime e incentive al estudiante a aprender nuevos conocimientos, comunicarse con sus amigos y elaborar sus asignaciones bajo un ambiente significativo y provechoso.

Lamentablemente, muchos son los docentes que se resisten a utilizar estas nuevas estrategias en su praxis lo cual poco aporta al proceso educativo, dado que estamos en la era tecnológica y la generación que se está formando en las aulas tienen un conocimiento sobre estas innovaciones que no puede desaprovecharse. Lo ideal, como facilitadores de su proceso de enseñanza, es desarrollar su potencial a partir de los intereses de aquéllos, si se relacionan con internet, poniendo en marcha estrategias basadas en esta herramienta.

Leer para aprender

Son muchos los profesionales exitosos que sin reparo manifiestan su rechazo a leer un libro por muy interesante que éste parezca. Algunos concuerdan que leer es una actividad tediosa que les produce poco o nada.

Esta apatía entristece a muchos escritores que ponen todo su empeño en elaborar grandes obras para mejorar nuestra capacidad intelectual. Ahora bien, ¿a qué se debe tal rechazo manifiesto por leer? ¿Cómo obtenemos el conocimiento sin leer?

Si nos remontamos a la época de estudiantes de primaria de estos profesionales, seguramente encontraremos que sus maestros les “imponían” practicar la lectura como una obligación, quizás eran castigados por negarse a hacerlo o al equivocarse en la pronunciación de las palabras. Con alguna probabilidad, la tortura era leer durante horas textos sin un sentido propio para ellos. La educación de estos niños que hoy son adultos, “milagrosamente profesionales”, no debe ser un ejemplo para la población infantil actual. Sin embargo, los estudiantes de hoy en su mayoría también manifiestan poco interés en leer. Algunos prefieren observar proyecciones visuales antes de apartar algún espacio de su tiempo para cultivarse con un buen libro. Nadie quita que no se pueda aprender viendo una película con la misma temática que presenta un libro, tal vez resulte más significativo para el alumno; pero también es importante enriquecer su vocabulario leyendo y ampliar su potencial de imaginar que resulta muy beneficioso de cualquier manera para el desarrollo de su creatividad.

Referente a esto último, pudiéramos utilizar como estrategia la proyección de una película y a partir de allí asignar una producción escrita de acuerdo a lo que les impactó. Si el estudiante se interesa por conocer más sobre el tema, buscará información que lo sustente, lo que de alguna manera lo obliga a leer para conocer y profundizar un tema de relevancia para él.

La idea es hacer de la lectura una experiencia enriquecedora, jamás debe entenderse como una actividad “fastidiosa”; por el contrario, dependiendo del texto que se elija, puede darse rienda suelta a la imaginación, lo que nos hará parte de esencial de la lectura; asimismo, se involucra nuestra empatía hacia los personajes de una historia (si es literatura) al colocarnos en su posición para entender la forma como se desenvuelven en la obra.

La lectura y su comprensión

En los párrafos anteriores precisaba que hay poco interés por leer, no sólo del estudiante, también existe apatía en los profesionales, trabajadores y ciudadanos de nuestra sociedad. De este problema no escapa el docente, imposible generalizar, pero son muchos los que colocan las actividades en la pizarra sin siquiera leerlas para guiar al estudiante en la búsqueda de la información.

Por otro lado, en sus rutinas pedagógicas se observa el poco tiempo de la jornada que dedican a leerles a los niños, aun cuando saben que luego de efectuar una narración se les pueden hacer preguntas para desarrollar su capacidad de comprensión lectora, algo que incide notablemente en el rendimiento académico de éstos en todas las asignaturas.

Entonces, no se trata de “leer por leer” sino de lograr el entendimiento de aquello que se lee, lo cual se logra únicamente a través de la interpretación y reflexión. Comprender el contenido de un escrito es saber su intención o propósito, lo que se descubre dependiendo de la motivación del lector. Esto nos lleva a considerar que, a su vez, la comprensión del texto es fundamental si se quiere mejorar o facilitar el proceso de lectura en los alumnos.

En relación a esto último, me parece que debemos interesar más al estudiante a asimilar la información, para ello se requiere aplicar estrategias de comprensión lectora que les permitirán interpretar el texto. Una buena manera es escribir su interpretación de lo leído, para que no solo verifique su capacidad de análisis y síntesis de los materiales, también para que atienda a la ortografía y la redacción. La intención es que desde pequeños se forme al lector para leer, releer y luego escribir desde la hermenéutica.

La lectura: una revisión a algunos países de Latinoamérica

En la actualidad, en la mayoría de los países, se plantea como objetivo en materia educativa que las personas aprendan a leer y escribir, más aún se han llegado a desarrollar programas de alfabetización donde se plantea la inclusión escolar, no sólo de niños y niñas sino de adultos. Los programas de lectura plantean, pues, producir igualdad en cuanto al acceso y comprensión de la cultura escrita, para ello se requiere generar políticas de promoción que motiven a formar lectores desde todos los escenarios, hogar, escuelas y comunidad. Pero este proceso de formación no es sencillo y estos programas tampoco garantizan el interés de las personas.

Muchos expertos coinciden en que los medios de comunicación juegan un importante papel al momento de efectuar campañas de promoción de la lectura. Por otro lado, la escuela como institución de enseñanza no basta para formar hábitos en los alumnos. El esfuerzo debe ser en conjunto con los padres, quienes tienen la tarea de inculcar a sus hijos que el libro es esencial para su aprendizaje y para vivir en sociedad.

Es importante considerar que en países como Colombia se organizan concursos y festivales muy interesantes con el propósito de que la persona asuma un papel activo en lo que lee, descubra su pasado y plantee soluciones creativas para problemáticas actuales, motivándola a construir por sí misma el conocimiento. Tal es el caso del concurso “Encarrétate con la Lectura” que busca interesar a los lectores (tanto estudiantes como docentes) a aproximarse a la vida de hombres y mujeres de ciencia que han hecho parte de la historia del país desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX. Dentro de las actividades, se dio a los participantes la opción de interpretar lo leído luego de descubrir e indagar datos que permitieran proponer soluciones creativas a los problemas que afectan su contexto social.

Por otro lado, está la campaña “Leer Libera”, iniciativa liderada por el Ministerio de Cultura de Colombia, en el marco del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas; este programa invita a niños, jóvenes y adultos a disfrutar de la lectura como una práctica enriquecedora y amena, que va más allá del deber escolar utilizado en las instituciones educativas.

Con relación a Venezuela, la UNESCO destaca que es muy posible que la población esté afectada por elevadas tasas de analfabetismo funcional después de aprender a leer y escribir, esto a pesar de las misiones educativas llevadas a cabo por el gobierno nacional. Ello querría decir que una parte muy importante de los venezolanos ha limitado sus lecturas a lo indispensable y deja de practicarlas hasta perder el interés en estas habilidades.

En Venezuela son pocos los estudios que se han hecho para conocer por cifras la cantidad de personas que realmente leen. No obstante, en 1987 la Universidad Pedagógica Experimental Libertador UPEL realizó en conjunto con treinta y dos países un estudio sobre el desempeño de la lectura en la educación básica, ante la preocupación por las escasas capacidades de leer de los estudiantes. Dicho estudio perseguía aportar soluciones para solventar esta problemática que afectaba el rendimiento educativo. A través de él se acuerdan acciones para desarrollar las habilidades lectoras en los niños, la implementación de políticas por parte del Estado y la preparación de los docentes en el uso apropiado de libros y demás textos.

Así pues, tomando en cuenta el bajo rendimiento de los alumnos, sugirieron algunas acciones que el Estado venezolano debía considerar, entre ellas, poner en marcha políticas que estimulen la producción masiva de materiales de lectura y generar un ambiente propicio para el desarrollo de la capacidad lectora. De modo que este fenómeno no solo implica inversión, también implica capacitar al docente para que manejen apropiadamente los textos y demás materiales de lectura. Debe existir una preparación permanente en éstos, dada su responsabilidad de formadores en los centros educativos.

El interés por promover la lectura como un hábito en los venezolanos ha sido un gran esfuerzo tanto del sector privado como del público. Entonces, con la intención de hacer de la lectura una experiencia grata, el Banco del Libro en los últimos años ofrece exposiciones, produce materiales para niños e incluso realiza canjes de textos escolares. Cabe destacar que esta institución ha sido pionera en la capacitación de maestros y bibliotecarios que han sumado esfuerzos por acercar más a los estudiantes a la enseñanza que deja el texto.

Por otro lado, el Centro Nacional del Libro con apoyo del Ministerio de Cultura organiza diversas actividades con el objetivo de captar el interés del público en general y de estimularlos a dedicarse un poco a la lectura. Esta institución se encarga, entre otras cosas, de ejecutar políticas de apoyo a las editoriales, fortalece las redes de librerías y se preocupa por garantizar el acceso a los ciudadanos de materiales de lecturas.

Por su parte, el Ministerio del Poder Popular para la Educación ha impulsado planes, programas y campañas relacionadas con la promoción de la lectura en el país. Se han elaborado diversas actividades a lo largo de los años, cuya finalidad fundamental ha sido la alfabetización de los ciudadanos y la motivación de éstos para que hagan de la lectura una práctica esencial en su vida. Algunas de las actividades desarrolladas por este ministerio son la Comisión de Nacional de lectura y el Plan Lector, entre otros.

Así mismo, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, bajo la figura del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), logró llevar a cabo numerosos proyectos de motivación a la lectura como coloquios, seminarios y la edición de textos para atender las necesidades de los niños y adolescentes. Con la aprobación de la Ley del Libro en 1997, surge el Instituto Autónomo Centro Nacional del Libro (CENAL) que asume la organización de ferias y otros eventos relacionados con este proceso; también se dedica a ejecutar políticas de apoyo a la industria editorial, la producción de textos educativos y culturales y el fortalecimiento de las redes de librerías públicas para garantizar de alguna forma el acceso a los ciudadanos a los materiales.

Cabe señalar el aporte de la Cadena Capriles creadora del Fondo Editorial “La Cadena Tricolor”, una revista para el público infantil con temas educativos y recreativos, que han servido de apoyo a padres y docentes para la enseñanza. Esta institución, eventualmente dicta charlas y talleres a educadores a fin de que amplíen sus herramientas y mejoren su labor diaria.

Con respecto a Argentina, algunos refieren que la mayoría de la población joven se interesa muy poco por la compra de libros, mucho menos por practicar la lectura por iniciativa propia. No obstante, el gobierno de esta nación en un esfuerzo por subsanar esta situación adelanta programas dedicados a incentivar la práctica de este proceso desde la escuela. Para ello, distribuye libros y cuentos en distintos lugares de las ciudades más importantes a través de la “Campaña Nacional de Lectura”.

Otras acciones de relevancia para cultivar el hábito lector en la población han sido los maratones de lectura que persiguen acercar a los niños, padres y la comunidad en general a los textos como herramienta fundamental para el aprendizaje; también el “Proyecto Leer” cuyo objetivo es fomentar el interés en los niños y jóvenes por la literatura a partir del cine con el fin de que disfruten las experiencias de aprendizaje que les genera leer y escribir por placer y diversión.

Conclusiones

Son muchas las estrategias que se han aplicado con la intención de lograr que la sociedad comprenda que la lectura es parte de su cultura y que, por lo tanto, es un deber interesarse más en fomentarla para ampliar conocimientos y transmitirlos a las generaciones futuras. Pero, como docentes padres o representantes políticos, ¿cuánto estamos aportando? ¿Nos preocupamos por leerles a nuestros niños y estudiantes desde temprana edad? Interesantes interrogantes que deberíamos responder antes de juzgar a aquéllos que menosprecian la práctica de la lectura de un simple libro, por ejemplo. ¿Y en cuanto a los gobiernos? ¿Esas estrategias y programas que pretenden desarrollar serán suficientes para formar un lector realmente interesado?…

Sinceramente, no pretendo proponer una teoría que ofrezca otra posibilidad para motivar al estudiante a efectuar esta práctica que para mí debería ser tan vital como respirar. La idea es que reflexionemos todos como parte fundamental de la sociedad que somos. Comprometernos como padres a cultivar este hábito con esas narraciones maravillosas que tanto hacen volar la imaginación de los niños. Comprometernos como docentes a dedicar un momento de la rutina diaria para leer y comprender un texto que sea de interés para todos los alumnos, no se trata de que ellos lean y cuestionemos como lo hacen, leamos nosotros junto a ellos para que vean cuán interesante es desarrollar esta habilidad. Comprometernos como gobernantes para que esas políticas y programas (que suenan tan bonito por escrito) impacten verdaderamente a cada individuo de la sociedad y lleguen a cada rincón de país y si es posible del mundo.

Como ven es mucho lo que debemos reflexionar para “poder hacer”. Sólo falta que tomemos conciencia desde la posición que tengamos para que la formación de ese lector entregado, culto y realmente interesado sea posible.

Referencias

Belinche, Marcelo (2008). Un punto de encuentro para la lectura y la escritura. Razón y Palabra. Número 65.

Notas

[*] Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, Caracas, Venezuela.

Contacto con el autor: aridayleksy@hotmail.com

[1] Si se persigue un cambio en la concepción de la educación venezolana y una transformación curricular, hay que apoyar la idea de definir la lectura como una necesidad vital de los estudiantes que le permitirá desarrollar habilidades que posteriormente conllevaran su éxito académico. Tanto leer como escribir son factores indispensables para argumentar, narrar y expresarse con propiedad. Son procesos que se deben atender en concordancia, si se quiere que los alumnos realmente produzcan y enriquezcan su formación.