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EGM.
Septiembre 2015 /
Publicación semestral. ISSN:1988-3927. Número 17, septiembre 2015.

Acerca de Esther Fabrellas

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Enrique Nogueras Valdivieso [*]

A la petición de Esther Fabrellas [**] de presentarla esta noche en el Diente de Oro no podía ni quería negarme de ningún modo, aunque confieso que me pone en cierto apuro, porque aunque soy lector habitual de poesía catalana, no soy desde luego un conocedor experto de la misma. Y Esther es una poeta catalana, que por lo tanto se inserta en esta tradición. Sobre el hecho de que haya comenzado a escribir algunos poemas en castellano y de que se autotraduzca a nuestra lengua diré algunas palabras al terminar. La rica tradición de la poesía catalana presenta semejanzas y diferencias con la española, convergencias y divergencias, y hasta interferencias y cruces que un equipo formado por Pere Ballart, Jordi Julia y Javier Letrán se ha dedicado a estudiar. No voy a resumir aquí sus conclusiones pero sí resaltar que la tradición catalana tiene una especificidad propia a la que en buena parte se vincula naturalmente la poesía de Esther.

Ester ha colocado en Facebook, ayer me parece, unos versos de Merce Marçal, una sus poetas predilectas (y también de las mías) que nos señala ya hacia donde apuntan sus preferencias y modelos. Ella se considera formando parte de un grupo generacional, de poetas nacidas en los años ochenta, entre las que ella misma destaca a Silvia Label o las incluidas en el blog verses.cat. Una generación en la que por cierto hay muchas mujeres, lo anoto de paso. Hay que decir que Esther es también una activista de la lengua catalana y forma parte de la junta directiva de la Asociación de Jóvenes Escritores en Lengua Catalana. Es decir, sus deudas con la tradición puramente castellana, aunque la conozca bien, son relativamente pocas. Por otra parte ella confiesa que ha bebido mucho en las fuentes de la música popular catalana (no empleo, como se verá, el término en el sentido de folclórica); aquella que a finales de los ochenta y principios de los 90 se empezó a conocer con el nombre de Rock Catalán, y que a través de ella, más que a través de la literatura propiamente dicha, llego a convertirse en poeta.

Quizás por eso, el que nos propone esta noche es el primero o el segundo (cuando habló conmigo no estaba segura) de los recitales que ofrece sola y no en grupo, y el primero que es solo de poesía, al menos que así se presenta, salvo sorpresas imprevistas. Esther ha participado en numerosas puestas en escena de poesía y música, o espectáculos donde la poesía juega un papel esencial, pero no exclusivo. Es pues una poeta, por así decirlo, preformativa y en este sentido actual y postmoderna, lo que no se contradice para nada con ciento neorromanticismo latente en su primer libro.

Quienes siguen apostando por registrar una situación cuyo protagonista es el yo poético han sustituido las calles metropolitanas por una naturaleza más o menos artificial, de manera que asistimos poco a poco a una transformación por la que el flanêur de los bulevares vuelve a convertirse, en un inesperado viaje de vuelta, en un wanderer de resonancias románticas,

escriben en el sitio web [http://grupsderecerca.uab.cat/poecat/es] de su proyecto los autores antes citados, quienes terminan por añadir:

No puede extrañarnos que en un momento de máxima uniformidad global, dentro de la galaxia electrónica, los poetas más realistas tiendan hacia una poesía de recuperación de aquellos ámbitos donde se asienta el sujeto, y donde se distingue de los demás: la soledad reflexiva del yo, el recuerdo, la intimidad sentimental, la familia, la amistad, o bien el encuentro del individuo con la madre naturaleza.

Algo de esto creo que hay en la poesía de Esther.

El primer y hasta ahora único, que yo sepa, libro de poemas de Esther, apareció en enero del año 2012 en la editorial Comanegra. Es un libro breve, de solo treinta páginas y 16 poemas agrupados en tres partes, precedidas como introducción de un poema tan corto como hermoso, de solo dos versos: la juventut es dilueix/ com la tinta em un paper frágil al vent. Son poemas en su mayoría breves: el más extenso es el primero y tiene 24 versos; yo diría que sencillos pero de cuidadosa y demorada elaboración, en los que la autora intenta diversas soluciones formales, como si estuviera probando varios registros (lo que sería normal en un primer libro) aunque en realidad me parece que lo que hace es ajustar forma y fondo buscando el receptáculo formal más adecuado para cada experiencia poética. Estructurado en tres partes: Adolescència I, Joventut I, y Joventut II, el libro es el testimonio quintaesenciado de un recorrido vital, ajeno completa o casi completamente al culturalismo que aqueja (o simplemente manifiestan) muchos poetas castellanos de su generación; comparte sí con estos, sin embargo, el gusto por la sorpresa y el juego de palabras, lo anecdótico y lo fragmentario,

De la estrecha relación que estos poemas guardan con la vida (no pretendo sostener que estos poemas traten de Esther, sino que el yo poético de Esther es un yo poético cotidiano, digámoslo así); de esa estrecha relación da testimonio ya la dedicatoria del libro: «A todos aquellos que mucho o poco han inspirado algún fragmento de mi poesía». Resalto de paso la presencia de la palabra fragmento. De su variedad formal y su intimismo y sinceridad lírica vais a tener un testimonio inmediatamente así que no insisto. Dejo que la poeta hable por sí misma dentro de un par de párrafos.

Como casi todos la conocéis me ahorro decir que nació en Girona en 1982, qué estudió y que otros méritos profesionales ha ido acumulando desde entonces. Solo quiero recordar que llego a nuestra universidad con una beca de la Junta de Andalucía para realizar su tesis doctoral, ahora a punto de ser defendida. Su llegada fue una gran alegría para todos los que amamos la lengua y literatura catalana, el estudio de la cual ha experimentado un despegue notable en nuestra universidad a partir de entonces. Como están aquí presentes tengo que recordar también que ese despegue se debe sobre todo a Lourdes Sánchez Rodrigo y que en él también ha colaborado Annabel Gracia. El hecho de que Esther haya empezado a escribir algunos poemas en castellano («porque me salen en castellano», me ha dicho) no solo me hace pensar que su experiencia granadina está siendo fructífera, sino sobre todo realza, al menos para mí, el interés de su figura y de su trabajo. El fenómeno de la autotraducción y el de los escritores bilingües o multilingües constituye un dominio fascinante para quienes nos ocupamos profesionalmente en tareas relacionadas con lo que antes se llamaba Filología, pero también, creo, para los lectores habituales de buena literatura.

Termino. Creo que es la primera vez que en Brillos en la azotea se leen poemas en catalán, y no sé si en todo la historia de las lecturas del Diente de Oro se ha dado algún otro caso. Lo que para mí está claro es que no debería ser la última. Las lenguas de España, sea cual sea el encaje o desencaje futuro de Cataluña en España, son una riqueza y una herencia común que no debemos desaprovechar como muchas veces me temo que hacemos. Y, en fin me callo, que me he pasado un párrafo ya más de lo previsto. Te toca a ti hablar, Esther, que para eso, para oírte, hemos venido aquí hoy.

Notas

 

[*] Universidad de Granada

Contacto con el autor: enoval@ugr.es

[**] Palabras pronunciadas en la lectura del ciclo «Brillos en la azotea» organizada por la Asociación del Diente de Oro el 4 de marzo de 2014 en Granada.

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